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Caballo_Maera_-_Volumen_2_(Octubre_2009).pdf - page 6 / 28

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excede lo estipulado en una entrev...

Me mira fijamente mientras acari- cia, ahora sí puedo verlo amigos, el macilento culo de un ave de corral que me temo perdió la vida hace ya unos días.

  • -

    ¿De verdad que no te apetece cono-

cer a Estéfano?

Necesito tragar saliva, un gin tonic de Hendricks triple (con pepino) y un poco de bromuro para nuestro amigo Camps.

  • -

    Señor Camps, creo que sera mej...

  • -

    ¡¡¡¡Vamos rojo de mierda, no seas

tímido y comele el culo al jodido po- llo muerto, o te juro que te hundo la carrera de periodista político tan rápido como adjudico la construc- ción de un Circuito de Carreras de Samoyedos Albinos en Benicarló a mi cuñado!!!!

  • -

    ¡¡CANDYMAN, CANDYMAN,

CANDYMAN, CANDYMAN, CAN- DYMAN!!

Silencio. Estupefacción.

Crepitar casi inaudible, señal inequí- voca de que hay micrófonos ocultos. Jodido Watergate, qué daño hizo.

Miradas perdidas, al más puro estilo del periodismo de investigación ac- tual en España cuando (oh, novedad) hablan de jóvenes que consumen drogas en descampados de extrarra- dio alrededor de sus coches.

Silencio.

Me recompongo con cautela en la silla al mismo tiempo que Francisco se acerca lentamente a la suya. Bor- dea la mesa del despacho tentando los bordes con poca confianza, como cuando buscas los preservativos en la mesita de noche mientras Johan- na te susurra al oído expresiones dig- nas del Violador de Boston.

Agarra el brazo de la silla con insegu- ridad y temblor de brazos.

Se sienta. Emite un gruñido, perpetúa un sexy cruzado de piernas, suspira aliviado

cual aficionado cuando se percata de que al final pondrán el futbol en La Sexta y, por fin, recupera su mirada de conejito desvalido. Creo que el conjuro aquel que vi un día hacer a un nota’s frente a un espejo, en una película que me bajé de emule cre- yendo que era pornografía, ha fun- cionado.

Procedemos a dar carpetazo a esta FARSA.

  • -

    Por último, señor Camps, ¿como ve

el futuro de su partido tras los últi- mos escándalos de corrupción que han salpicado su gestión?

  • -

    Eh... ¿como?

  • -

    Digo que como vislumbra el futuro

de su partido tras los escándalos de co- rrupción destapados últimamente. ¿Se ve capaz de ganar otras elecciones?

  • -

    Esto...si, si claro. Eh...el partido

es… fuerte y… sobre todo confia en... en...mi gestión, si. Eso, confían en mí, en Francisco Camps.

  • -

    Muchas grac…

  • -

    Además, no hay nada que haya sido

demostrado, por lo tanto lo que te- nemos hasta ahora son una sarta de calumnias infundadas que preten- den atacar el corazón y alma de los valencianos de verdad. Conspiración que tiene como cabecilla al comunis- ta, republicano y atractivo Zapatero, alineado con los cuerpos policiales y judiciales bajo su mando. Si es que hasta es aficionado del Barça, ostia puta ya. Por fin en casa, todo ha pasado. El hojaldre se me recompone a base de bien. Benditan sean las conspiracio- nes geopolíticas, las disputas territo- riales, las cajas “B” y la madre que los parió a todos: Parlamentarios, Presi- dentes, Opositores y Senadores de manga ancha y cartera frondosa.

  • -

    Bien, bien. Nada más por mi par-

te, señor Camps. Ha sido un placer y muchas gracias por su tiempo.

  • -

    Gracias a usted. ¿Como decía que

se llamaba, joven?

Mierda.

  • -

    Esto...Arnaldo. Arnado G.

  • -

    Muy bien, Arnaldo G. No dudes

en que te recomendaré como cro- nista político a las altas instancias del poder editorial, pondré todo mi

Si hay césped, hay partido

empeño en que tu carrera avance rapidamente. Una entrevista muy bien planteada, no cabe duda. Y así hablando de todo un poco...del suce- so del ave de corral yo no se nada de nada. Tu tampoco, ¿verdad?

Ni una actriz porno fingiría tan bien. Ni Inma del Moral follando con Pe- dro Ruiz fingió tan bien.

  • -

    El único ave que conozco es el que

me va a llevar a casa en cuestión de 1 hora, señor Lisensiado.

  • -

    Así me gusta, chico listo. [Pulsa el

interfono, se escucha a una señori- ta cantando una copla de Manuel Farina] ¡¡¡Adelaida!!! Deje de hacer la gilipollas y llame al chofer, al re- trasado este de Francófono, para que venga a recoger a un señor. Que traiga la limusina que nos regaló Ma- nuel Chaves para que no habláramos de sus problemillas con el Marie Bri- zard, las mujeres de Latinoamérica y la Casa de Campo. ¡Ipso facto! Bien, señor G., ha sido un placer. No dude que volveremos a vernos pronto. Más pronto de lo que usted cree...

  • -

    Eh, si si, muchas gracias señor

Camps.

Última frase. Gran punzada en el hojaldre de nuevo. Qué mania tienen estos políticos de hablar como si fue- ran Horatio y estuvieran enfrente de un asesino en serie.

Me levanto, estrecho su gelatinosa mano, miro por un segundo unos inyectados ojos que me dan a enten- der que este hombre desea quedarse a solas con no quiero pensar qué y huyo de la instancia con paso ligero y la piel de gallina. Piel de gallina tras observar, en una pequeña repisa lateral, un marco que en un primer vistazo, al principio de la entrevista, me pareció ser una representación de “El Grito” de Bunch pero que, tras una segunda ojeada, me muestra su verdadera naturaleza: un primer plano con ojo de pez de Federico Ji- menez Losantos siendo tomado por el mismo potro que Rita Barberá do- maba con seborreica delicadeza.

(continúa en el Acto 5)

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