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CUADERNOS DE VIVIENDA Y URBANISMO. Vol. 2, No. 3, 2009: 124 - 151

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El acceso a la oferta de arrendamientos se reali- za principalmente por la vía de las referencias o recomendaciones, a la cual le sigue la identica- ción por medio de avisos colocados directamente en las viviendas. La intermediación profesional en estos niveles socioeconómicos es virtualmente inexistente.

Las sesiones de grupo, conrmaron el desco- nocimiento crítico que existe sobre los aspectos normativos del mercado de arrendamiento de vivienda, a nivel de los términos y condiciones de los contratos, los mecanismos de reajuste del canon, acceso y conocimiento de la legislación, disposiciones sobre depósitos, y demás.

Los hogares arrendatarios, muestran una dis- posición positiva hacia la posibilidad de asumir niveles más altos de canon, si ello representa una mejora en las condiciones habitacionales en tér- minos de área, independencia de servicios, mejor localización, y otros.

En términos generales, los arrendatarios recono- cen algunas ventajas en su condición de tenencia habitacional actual, especialmente las derivadas de la localización, acceso a movilidad y menor gasto en vivienda, en aspectos como el mante- nimiento, los impuestos, y otros. Sin embargo, la existencia de una situación generalizada de insatisfacción relativa, con la condición de arren- datario, se maniesta de manera explícita cuando se indaga acerca de las expectativas del hogar, con respecto a la tenencia de vivienda. En este caso, el deseo se ser propietario es unánime.

Al respecto, de manera insistente, se considera que el pago de arriendo constituye una pérdida para el hogar, dado que representa un costo de oportunidad alto, debido a que esta suma podría dedicarse a pagar el desarrollo de una vivienda propia. De manera igualmente importante, se considera que no tener vivienda propia introduce

un factor de gran incertidumbre sobre la estabi- lidad del hogar, en tanto que, al propietario le reconocen la potestad de disponer, sin mayores restricciones, de la ocupación del área arrendada, independientemente del tipo de contrato o acuer- do pactado. Además, de los costos implícitos en la mudanza, como el transporte, cambio de estable- cimientos educativos, deterioro de muebles, pér- dida de inserción en la economía local crédito en las tiendas, comercialización de productos y servicios que el hogar genera y presta.

Un aspecto destacado, se encontró respecto de las preferencias por la forma de acceso a la pro- piedad de la vivienda. Una de las posibilidades, como es el proceso de autogestión requerido pa- ra lograrlo compra de lote, autoconstrucción, y otros no cuenta, actualmente, con un alto nivel de reconocimiento, ni se identica como la alternativa más viable para los hogares. Si se considera la trayectoria de generación social del stock habitacional en Colombia, se esperaría una aceptación más contundente. Aspectos como el precio de la tierra, la complejidad de gestionar ecientemente el proceso constructivo, la falta de apoyo institucional a programas asociativos, fueron señalados como explicativos de esta acti- tud. Complementariamente, la preferencia por el acceso a la propiedad, vía el mercado de vivienda usada y los programas de VIS nueva, generados por instituciones públicas o el sector privado, concentra una parte importante de los hogares en varias de las ciudades estudiadas.

Los hogares arrendatarios, se consideran excluidos de la política de vivienda, dada la inexistencia de programas dirigidos a esta forma de tenencia y de instrumentos que relativicen el esfuerzo del hogar para cubrir este gasto. Aunque el tema de subsidios para arrendamiento es actualmente inimaginable, para la población objeto del estudio, debería ser considerado, ya que la participación del costo del alquiler en el ingreso de los hoga-

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