X hits on this document

Word document

Edgardo Adrián López - page 11 / 32

67 views

0 shares

0 downloads

0 comments

11 / 32

los precios de las mercancías suscitadas...”. Nada de eso; los insumos valor16 de producción (que son “precios de costo” o “insumos de producción tipo 1”), siguen siendo la base que impide que los otros criterios suplementarios, puedan enarbolar discrecional y arbitrariamente, tanto un precio como cualquier otro, tanto una “renta” (sea salario o no) cuanto cualquiera.

A los fines de recordar la desechada hipótesis de los precios en Marx, traeremos a colación que “valor” es una cantidad X de tiempo de labor necesaria y de plustrabajo. El tiempo de tarea imprescindible, se compone a su vez de: lo ocupado en energía, medios de producción y materias primas en general (i), y lo invertido en quienes harán las labores (ii), id est, lo empleado en fuerza de trabajo.

16 La teoría del valor “en sentido estricto”, no incluiría los gastos del impacto ambiental.

La expresión “en sentido estricto” supone que hay una hipótesis del valor en sentido amplio y así es, efectivamente. Cuando demos cuenta de los precios, veremos transmutarse la teoría del valor en una que alude a los insumos de producción. En este plano, la hipótesis del valor permite que nos refiramos a aspectos como el impacto ambiental negativo.

En determinados contextos, quien se habría enfrascado en el British Museum, solía entender que a las clases dominantes, que tienen que compartir el plusproducto no únicamente entre ellas sino con los múltiples sectores de lo que denominaremos “grupos hegemónicos”, les importa que los elementos de esos conjuntos sean poco numerosos o casi inexistentes. Si f. e., hay Estado, les interesa que sea lo más barato posible. Y es que la diversificación de los integrantes de los grupos dirigentes y la existencia de un gobierno, del Estado, de sacerdotes, policías, jueces, etc., son costos que merman el plustesoro del que gozan las clases propietarias. El padre de “Tussy”, bautiza a esos gastos como “falsos costos de producción”. Otro tipo de esa clase de gastos lo representa lo consumido en tiempo de circulación, aunque aquí el debate es más intrincado y no lo podemos desplegar. Baste con proferir que podríamos nombrar a los costos en escena como “gastos ‘indirectos’ o sociales de producción”, con el horizonte de esquivar la ambigüedad del lexema “falsos”.

El tema es que el impacto ambiental, el consumo de los “recursos” naturales estratégicos y no renovables, etcétera, son aspectos que pueden incluirse como “costos ‘indirectos’ de producción”, en colectividades que se disponen a sacrificar los ecosistemas para mantener en funcionamiento a los objetos de disfrute. Pero eso mismo, explicita a la par que es conveniente una sociedad en la que el impacto en juego y el consumo mencionado, no sean vistos en calidad de “falsos gastos de producción” y se contemple el posible daño que se le ocasiona al entorno.

Por último, si no existen clases dominantes y sí el resto de los miembros de los conjuntos hegemónicos, los que se preocupan de que ellos no sean demasiados son ellos mismos. En consecuencia, los que están atentos respecto a los “insumos sociales de producción” son los elementos de los grupos dirigentes. Por ese inesperado giro, se puede también fundamentar que la teoría del valor es aplicable por igual en sociedades preclasistas, al menos, en las que sean complejas.

Ahora bien. Debido a que, casi por definición, los componentes de los conjuntos subalternados y en especial, las clases dominadas, no pueden consumir más allá de determinada “frontera”, el plusproducto es deglutido por los miembros de los grupos hegemónicos, en particular, las clases dominantes*. Por ello, el resto de los elementos de los conglomerados dirigentes, no pueden sino aumentar. En el capitalismo, eso conduce al absurdo de que el mercado de consumo se halla reproducido en su práctica totalidad, por el gasto de los conjuntos hegemónicos, en especial, de las clases dominantes, de forma que la reproducción del capital se sostiene con el consumo de las clasesamo. Sin embargo, esta situación se da en menor escala, en la mayoría de las asociaciones desgajadas en clases.

El hecho es que los “gastos ‘indirectos’ de producción” son una muestra de que en las comunidades donde rige la norma valor, el cálculo sobre lo invertido en tiempo y tarea es “difuso”, y se llega a él por medio de “desvíos” del tono de los “insumos sociales de producción” citados.

*(Lafargue, 2007b: 231-265).

Document info
Document views67
Page views67
Page last viewedSat Dec 03 18:01:30 UTC 2016
Pages32
Paragraphs304
Words14184

Comments