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Edgardo Adrián López - page 22 / 32

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de haberse impuesto, costó alrededor de 70 siglos de terror, desconsuelo, espanto y hambre. Impidieron que los agentes se emanciparan no sólo de la labor extrañada y de la tarea sin más, sino del universo estrictamente animal en el que estamos sumergidos (Engels, “82. De Engels a F. A. Lange. Manchester, 29 de marzo de 1865”, en Marx y Engels, 1975: 168). Por lo tanto, apenas si la labor alienada hace factible diferenciar a los hombres de los animales, a causa de que induce un “canibalismo” entre miembros de idéntica especie y porque todavía la producción es parasitaria de la naturaleza, en razón de la ineficacia de la génesis de tesoro.

Así las cosas, es la idea de “trabajo” la que subsume los conceptos de “subjetividad”, “comunicación”, “otredad”, “consenso”, “procesos de aprendizaje”, etc. Pero ello no se debe a que en Marx, insiste una irreductible herencia hegeliana que motiva que los filosofemas “tarea” y “praxis”, no puedan ser descartados. La labor como un tipo particular de “acción” que sin embargo, se vuelve hegemónica no es resultado de la necedad del que elogiara a Engels ni de su presunto hegelianismo, sino que proviene de que en la Historia transcurrida, los individuos no fueron aptos para librarse del trabajo y de enriquecer la polivalencia de la praxis, encaminándola al arte. Puesto que si algo representa el poder creativo de los agentes no es la tarea, enajenada o no, sino el arte29, en especial, la música: en ella, no se procura “reproducir” nada exterior al arte mismo.

4. Una discusión posible

En otro espacio de reflexiones, los enlaces intersubjetivos de producción no son ni socialmente vinculantes, ni se limitan a normas precomprendidas en un horizonte de sentido útil para el consenso. Tales relaciones son nexos de poder, dominio, hegemonía, diferencias jerárquicas, etcétera, que anulan la otredad.

Por su parte, el alucinado acuerdo sobre las expectativas mutuas de comportamiento, es un mecanismo ideológico que lleva al oprimido a autocomplacerse con su propio sometimiento. En un brillante comentario del Dr. Edgardo Castro, alrededor de la parresía o de la valentía de espetar la verdad, de la que habla uno de los últimos Foucault, se cincela que el Esclavo no es un dominado a causa de que sea avasallado por el poder del Amo, sino porque es estúpido: la dialéctica entre Opresor y Esclavizado, sería una interacción entre Amo e idiotas que se resignan a ser oprimidos.

29 Pero incluso ni siquiera el arte hace honor a lo que puede el hombre, dado que lo que mejor revelaría las capacidades de los individuos son los agentes mismos y su productividad.

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