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Edgardo Adrián López - page 25 / 32

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complicidad en la explotación de sus pares del Segundo, Tercer y Cuarto Mundo30, de forma que no es un “logro” del Estado social asistencialista, sino consecuencia de la subordinación de esa semiperiferia, periferia y ámbito “extra capitalista”, a una división internacional de las tareas guiada en el siglo XXI, por Norteamérica y los principales países de la UE (Francia, Alemania, Inglaterra).

Sin embargo y allende el nacimiento de una clase laboriosa “acartonada”, la media planetaria de los salarios que abonan tarea que valoriza capital, es baja o muy “chata” en contraste con el ingreso de los excesivamente enriquecidos del sistema en su conjunto. En el Tercer y Cuarto Mundo, el subempleo, el empleo sin ventajas sociales (jubilación, medicina, etc.) y la desocupación, son de tal magnitud, que los gobiernos se ven obligados a subsidiar la miseria reinante. Of course, sirve para el clientelismo político, pero lo que habita en la situación es algo que los noveles Engels y Marx, adelantaron en el Manifiesto: la avidez de lucro es tal y la necesidad de canalizar supervalía es tan ineludible, que los capitalistas siempre que pueden, empujan los salarios al mínimo. Con ello, explicitan que lo burgués pone en riesgo la reproducción de la clase de la que depende y por eso, termina subsidiando la miseria de aquellos que debieran generar tesoro con el aspecto de capital en general, mercancía y dinero (Marx, 1972a: 117). En este sentido, el afloramiento de un Estado “asistencialista”, que tuvo sus modalidades en el Primer Mundo y en algunas regiones del Tercero (Argentina, etcétera), además de ser la reacción sistémica para contrarrestar el “mal ejemplo” de las vías anticapitalistas que se inauguraron luego de 1917, es el resultado de sacrificar la capacidad viva de labor, al punto de mantenerla.

En otro palimpsesto (Marx, 1985c), el emigrado de Francia detecta que el Estado puede organizarse progresivamente, en calidad de instrumento político de dominación de clase, pero temporariamente administrado por segmentos de los grupos hegemónicos, al tiempo que ese Estado interviene en el ámbito de la economía, con el propósito de “solucionar” las crisis capitalistas con acciones más o menos, aberrantes (control militar de la protesta, golpes de Estado, clientelismo, etc.).

30 La diferencia entre ambos “cinturones” de pobreza, radica en que el tradicional Tercer Mundo actualmente ocupa las coordenadas de la periferia capitalista, mientras que un Segundo Mundo se ancla en la semiperiferia. El Cuarto Mundo ejerce el rol de “espacios extra capitalistas”, en analogía a las zonas “extra europeas” de los siglos XVIII y XIX. Dichas coordenadas son tan olvidadas de los dioses, que casi ni interesan al capital globalizado como lugar potencial de inversión.

Al contrario de lo que concretan determinados intelectuales posestructuralistas* invaginados por el discurso/amo del Pensamiento Único, evaluamos que las viejas categorías “Primer Mundo”, “Segundo Mundo”, “Tercer Mundo” guardan operatividad, si las re interpretamos con las discutibles contribuciones de un representante de izquierda, de la Escuela de los Annales de la estatura de Wallerstein.

*(Guattari, 1990).

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