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Leyendo día a Día en Timoteo y Tito - page 28 / 76

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El mensaje sanador de 1 Timoteo 6.3 es “las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo”. Por supuesto, en un sentido el término abarca todas las Escrituras, pero el contexto da a entender que se refiere más específicamente a las palabras dichas por Cristo cuando estaba en el mundo. Compare los mandamientos en 1 Timoteo 6 con, por ejemplo, el Sermón del Monte; casi no se puede negar que mucho de lo que el Señor dijo en esa ocasión se repite en Timoteo y que Pablo lo considera como una parte de su medicina.

El capítulo comienza con una exhortación a los siervos y es un eco de lo dicho en Lucas 12.42 al 47; la razón dada en Timoteo es parecida a la de Mateo 5.16. (Véase el Cuadro D). Las referencias al sustento y abrigo y las amonestaciones a los ricos nos traen a la mente las palabras de Jesús sobre los mismos temas en Mateo 6.19 al 34, etc. “Dadivosos, generosos” en el 6.18 se conecta con varios dichos en el Sermón. Y hay, más que todo, “atesorando para sí buen fundamento para lo porvenir”. ¿No es esto una aplicación obvia de las dos ilustraciones al fin del Sermón del Monte? Todas estas exhortaciones componen las palabras sanas que el autor tenía en mente.

Hemos alargado mucho estos comentarios y por tanto diremos muy poco sobre dos componentes más de la medicina espiritual. En 2 Timoteo 1.13 dice, “las sanas palabras que de mí oíste”, y el versículo anterior insinúa que se refiere específicamente a la verdad que el autor asimiló en su propia experiencia. Cuando uno expone lo que ha experimentado, la cosa lleva mucho más peso que cuando habla de lo que no ha tenido que poner por obra. Recuerdo que algunos de los siervos de tiempos pasados solían pedir al Señor que fuesen “librados de traficar en verdades no vividas” y muchos de los que ministran en las reuniones ahora bien podrían orar de la misma manera.

Cuadro D:  El Sermón del Monte en 1 Timoteo 6

1 Timoteo 6.1 tengan a sus amos por dignos de todo honor

  Lucas 12.42 al 47 Bienaventurado aquel siervo

6.6 la piedad acompañada de contentamiento

  Mateo 6.25 No os afanéis por vuestra vida

6.9 los que quieren enriquecerse

  Mateo 6.19  No os hagáis tesoros en la tierra

6.18 que sean ricos en buenas obras

  Mateo 5.42 Al que te pida, dale

6.19 atesorando para sí buen fundamento

  Mateo 7.24 edificó su casa sobre la roca

En 2 Timoteo 4.2,3 encontramos la sana doctrina vinculada con la reprensión. “Redarguye, reprende ... porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina”. La causa de esta situación es la comezón de oir. La reprensión no es un componente agradable en la sana doctrina pero a veces es muy necesaria.

Lo demás tendremos que dejarlo para que el lector lo descubra por sí mismo al leer cuidadosamente estas epístolas bajo consideración.

16 La piedad

Entre las palabras y frases cuya repetición caracteriza las Epístolas Pastorales, una de las más importantes es la piedad. (Véase el Cuadro A). Se usa la palabra quince veces en el Nuevo Testamento y su empleo se distribuye así: diez veces en Timoteo y Tito; cuatro en 2 Pedro (una epístola escrita en circunstancias parecidas a las de éstas); y, en Hechos 3.12 donde el apóstol Pedro dice a la muchedumbre, “¿Por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?”

Las ocasiones cuando se usa el término en 2 Pedro forman un grupo interesante. Como la palabra figura dos veces en una misma oración, son realmente tres las referencias a la piedad, y en cada una de ellas las circunstancias son distintas:

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