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Leyendo día a Día en Timoteo y Tito - page 33 / 76

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23 Amor, conciencia, fe

“El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y fe no fingida, de las cuales desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería”, 1 Timoteo 1.5,6. Como ya dijimos, se puede considerar estos versículos como una introducción a la serie de advertencias que la Epístola da acerca de cómo los hombres se desvían de la fe. El apóstol asevera que la meta que debe estar delante de cada creyente, como emanando de la responsabilidad puesta delante de Timoteo y los demás, es el desarrollo en uno mismo y en sus hermanos del amor que procede de un corazón puro, una buena conciencia y una fe no fingida.

En Romanos 13.10 él había llamado este amor “el cumplimiento de la ley”. En Colosenses lo explicó como “el vínculo de la perfección” entre las gracias cristianas. En 1 Corintios 13 lo expuso como necesario para el empleo correcto de los dones, y a la vez superior a todos ellos. Parece aquí que él lo estima el blanco para ser perseguido y esperado en todo ministerio.

Ahora, si es cierto que el verdadero fin del ministerio es el amor de corazón puro, de buena conciencia y de fe no fingida, debe ser también que hay algo malo en todo ministerio que no lo produce. No sólo esto, sino hasta el estudio bíblico que no conduce a este fin debe haber sido realizado en una manera incorrecta.

La prueba es una de aplicación muy amplia, y el pueblo de Dios haría bien en usarla. Se pudiera haber evitado, por ejemplo, las disputas del 1.4, las contiendas del 6.4 y las divisiones que éstas trajeron. Aun cuando Pablo escribió esta carta, algunos ya se habían desviado de aquellas cosas en las cuales el amor tiene sus raíces y llegaron a ser, como consecuencia, raíces de amargura entre los santos.

24 Los maestros falsos

La palabra traducida desviada en el versículo 6 es uno de aquellos términos figurativos a los cuales nos referimos antes. La encontramos sólo en 1 Timoteo 6.21 y en 2 Timoteo 2.18 (“se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó”). No es que las personas mencionadas en esos pasajes apenas perdieron el blanco. Uno que hace un intento honesto de apuntar correctamente, pero no puede, no va a recibir la amonestación que Pablo dirige a éstos. Ni es, como decía la vieja traducción Reina-Valera en el 6.21, que “algunos fueron descaminados de la fe”. La idea no es que ellos hubieran querido alcanzar la meta, sino que no querían intentar correctamente. [ Otra vez el autor se refiere a una traducción usada por creyentes de habla inglesa, pero hacemos referencia aquí a lo conocido en el mundo hispano.]

Todo verdadero ministro de Dios conoce la experiencia de esforzarse en lo posible para ayudar a los santos y promover su amor para el Señor, pero ver que al fin de todo él no ha alcanzado lo que buscaba. Pero cuando el predicador tiene otro propósito en mente, como por ejemplo una exhibición de su propia habilidad, o un deseo de ganar el favor de cierto grupo en la asamblea, o llevar discípulos tras sí, no es de esperar que la tal persona dé en el blanco porque él apunta a otro.

Es evidente que estos hombres de 1.6,7 querían ser considerados maestros de la ley; los del 6.21 querían impresionar a los demás con sus propios conocimientos; Himeneo y Fileto en 2 Timoteo 2.18 intentaban atraer seguidores por las supuestas verdades nuevas que ellos decían haber descubierto. Todo esto hace contraste con la actitud propia de Pablo cuando decía, “Procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables”, 2 Corintios 5.9. Es poco probable que la persona que habla honestamente así dejara que sus pies le lleven por cualquiera de las seis sendas que alejan a uno de la verdad.

25 La buena conciencia

Veamos por separado cada una de estas seis sendas.

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