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Leyendo día a Día en Timoteo y Tito - page 36 / 76

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importancia. A veces Satanás las introduce a medias para lograr que se niegue la fe o por lo menos se produzca una división entre el pueblo del Señor.

29 La vida en el hogar

Al pasar a 5.7,8 encontramos un mal muy distinto al que hemos estado considerando. Encontramos unos que niegan la fe por su vida en el hogar, aunque siempre profesan guardarla. “Si uno no provee para los suyos ... ha negado la fe”. En este caso no es tanto un asunto de dejar la fe nosotros mismos, sino provocar a otros que lo hagan a causa de nuestro mal testimonio.

Por cierto, el hogar es el punto débil de muchos. Hay padres que no pueden controlar a sus hijos porque no pueden controlarse a sí mismos, y sus vidas ponen a los familiares en contra del evangelio. Hay también los hijos que profesan ser de Cristo pero no honran a sus padres. Quizás no los ayudan, como es el caso aquí, o tal vez los deshonran de algún otro modo.

En 2 Timoteo 3.2,3 se presentan dos señas sobresalientes de los últimos días: (a) padres sin afecto natural, (b) hijos desobedientes a los padres. ¡Qué vergüenza encontrar a los tales entre los llamados cristianos! Cuan do personas de estas características toman el nombre de cristiano, ellas niegan la fe y son peores que un incrédulo, 5.8.

Primero, porque la humanidad en toda época ha reconocido la honra a los padres como una virtud, y el pagano cuyo código moral carecía de otros puntos de valor practicaba esta honra. Siempre había entre ellos las leyendas de como los dioses bendecían aquellos que manifestaban esta forma de piedad. Aun en nuestros tiempos, cuando las características de los últimos días están muy en evidencia, hay miles de hogares de personas no convertidas donde existe una rectitud y afecto en cuanto a los padres. Estos hogares dejan muy atrás a otros donde todos dicen ser santos pero se conducen en una manera muy diferente.

La segunda razón, y quizás la principal, por ser éstos peores que los incrédulos es que ningún ajeno, por mucho que procure, puede dañar el ministerio del evangelio tanto como lo hace el creyente de mal testimonio. Hemos mostrado en estas Notas que se trata aquí de un tipo de testimonio malo que todos condenan y por el cual no se admite excusa alguna.

30 Unas jóvenes fracasadas

En 1 Timoteo 5.11 al 15 llegamos a la cuarta de estas sendas malas. En ella se combinan el mal testimonio, 5.14, que caracterizó la tercera, y el mismo hecho de alejarse del Señor, 5.12, que caracteriza a las demás. Dice de ciertas jóvenes que habían quebrantado su primera fe. Ellas no estaban satisfechas con Cristo y el servicio suyo, y así buscaban satisfacción en otras partes. Aprendieron la lección fácil de ser ociosas, y en su ociosidad llegaron a ser chismosas y entremetidas, hablando lo que no han debido.

El comienzo del alejamiento de las jóvenes que van por esta senda es que se rebelan contra Cristo, y el final es que siguen en pos de Satanás, 5.11,15. Estas expresiones indican la gravedad con que Pablo juzgó el comportamiento de ellas. Esta gravedad quedará más evidente cuando observamos que impulsadas es una forma aun más fuerte que la palabra traducida como “ha vivido en deleites” en Apocalipsis 18.7. Allí se trata de la ramera de Babilonia quien, como estas mujeres, rehusó tomar el lugar de la viuda.

Dijimos que el mal en este cuarto caso pertenece a las relaciones sociales fuera del hogar más que a la vida en el mismo. El problema con estas viudas jóvenes es que no tienen por qué quedarse en la casa, donde se encuentra la más segura esfera de actividad de la mujer. Por esto, ellas adquieren la costumbre de meterse en casas ajenas y allí hacen estragos con la lengua. En nada nos sorprende el remedio que el apóstol da en el 5.4: “Que las viudas jóvenes se casen”.

31 La riqueza

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