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Leyendo día a Día en Timoteo y Tito - page 39 / 76

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sobre el cual Pablo acaba de insistir. Tocante a la primera, él agrega algo en el 2.15, uniendo una advertencia con una exhortación. Es decir, la maldición pronunciada sobre la mujer fue asociada con su engendramiento de hijos; asimismo la provisión por su salvación en la Semilla prometida fue ligada con este engendramiento.

Por tanto, la senda apropiada para ella, y la senda en la cual será salva, es la que está de un todo opuesta a la participación pública y prominente que se prohíbe en 2.11,12. (Estamos usando el término salva en su sentido actual y amplio, tan común en estas últimas epístolas). Es la senda de la vida hogareña, en sujeción. Siguiendo en esta senda, la maldición de Génesis 3 se convierte en bendición.

Compare esto, por favor, con aquellas otras palabras del apóstol en 5.13 al 15. Allí se esbozan muy claramente los peligros que rodean a la mujer joven que carece de los deberes de un hogar. La manera de ser salva de aquello es la misma que encontramos aquí. En el 5.14 se habla de criar hijos y en el 2.15 de engendrarlos; es lenguaje que no se encuentra en otra parte del Nuevo Testamento. Obsérvese también por contraste cómo el varón joven, Timoteo, sería “salvo” en el 4.16. Es por proseguir diligentemente en el ministerio público de la Palabra.

35 Los obispos

Nos ocuparemos ahora con un tema algo distinto a los que hemos tenido por delante hasta aquí. Posiblemente no sea de tanto interés para algunos. Sin embargo, los líderes y ministros de las asambleas reciben tanta mención en estas epístolas que no se puede dejar de tratarlos si estas Notas van a ser un poco comprensivas.

Como observamos en nuestro primer capítulo, Pablo dejó a dos hombres, uno en Éfeso y otro en Creta. Para uno de ellos el trabajo por hacerse consistió en parte en silenciar a ciertos hombres que aspiraban ser dirigentes pero estaban obrando mal entre los santos. Para el otro su trabajo consistió en designar un número adecuado de líderes entre las asambleas.

Quizás algún lector protestará que él no es obispo, y por lo tanto el tema en nada le concierne. Pero, acuérdese que las Escrituras enseñan no sólo el carácter de los obispos mismos sino también las responsabilidades que otros en la asamblea tienen hacia ellos. Por ejemplo, en 1 Tesalonicenses 5.12,13 encontramos una exhortación a los santos en general en cuanto a su actitud hacia los que les presiden en el Señor. Enseguida, en el 5.14, encontramos una exhortación que parece ser para los dirigentes mayormente, diciéndoles cuál debería ser su actitud frente a los entre quienes trabajan: “Os rogamos ... que amonestéis a los ociosos, alentéis a los de poco ánimo, sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos”. En la misma manera, 1 Timoteo 3 nos dice qué deben ser los ancianos y luego el capítulo 5 explica cómo nosotros debemos de comportarnos frente a ellos; 5.1,17, etc.

36 Quiénes son los ancianos

Nuestro tema se reviste de más importancia porque la mayor parte del pueblo del Señor guarda conceptos vagos o errados sobre él. Esto no es sorprendente en cuanto a los que están identificados aún con algún grupo sectario, tomando en cuenta las opiniones del grupo al cual pertenecen. Pero váyase al salón evangélico y busque a un hermano que ha sido miembro desde que la congregación se formó y ha tenido cuidado para con sus hermanos desde aquel entonces. Pregúntele, “¿Es usted obispo?” y a lo mejor le dirá, “No, yo no me atrevo ser obispo”. “Pero, ¿es usted un sobreveedor de la asamblea aquí?” Probablemente le dirá que sí. Pero si él es sobreveedor, es obispo, como Hechos 20.28 usa la palabra. Sobreveedor es la traducción más precisa de la palabra griega vertida como obispo.

Algunos alegan que no hay obispos o ancianos hoy día. Dicen que los tales fueron designados por los apóstoles o por los delegados apostólicos como Tito y Timoteo, pero no existen ahora. Bien, puede ser que todos los ancianos en las iglesias primitivas hayan sido designados así, aunque las Escrituras nunca lo dicen. Tampoco afirman que hace falta la aprobación

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