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Leyendo día a Día en Timoteo y Tito - page 49 / 76

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El que escribe estas Notas fue salvo cuando joven y uno de los primeros consejos que recibió fue que leyera 2 Timoteo. Lo hizo, y tiene sobrada razón para agradecer el consejo, y para darlo a otros que son jóvenes en la fe.

Vimos ya que 1 Timoteo y Tito tratan mayormente asuntos de la iglesia. 2 Timoteo, en cambio, es más bien personal en su enfoque. En toda ella Pablo parece tener en mente el testimonio y servicio de Timoteo mismo. Casi no se hace referencia a la asamblea. Podemos poner al libro el subtítulo de Ayudas y estorbos para el varón de Dios en tiempos difíciles. Si vemos la carta desde este punto de vista, será un verdadero baluarte de nuestra carrera cristiana, desde el recién convertido hasta el anciano en espera de su traslado al cielo.

La relación entre Pablo y Timoteo, como sugerimos en nuestro primer capítulo, fue muy parecida a la que había entre Moisés y Josué. Pablo fue el gran líder en el desarrollo inicial de la Iglesia, como Moisés lo fue en la nación de Israel. Cada uno de ellos tomó para sí un joven como compañero y consiervo.

Evidentemente Moisés tenía a Josué a su lado durante todos los cuarenta años. Le dio el mando del ejército temprano en la lucha con Amalec, Éxodo 17.9 al 14, y le llevó consigo al monte de Sinaí, Éxodo 24.13. En la misma manera Pablo llevó consigo a Timoteo y le encargó muchas diligencias, diciendo a los filipenses, “Ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio”, 2.22. Ambos varones jóvenes se aprovecharon gustosamente de la preparación que recibieron.

52 Los encargos a Timoteo

Los repetidos encargos del apóstol a Timoteo son una característica de las epístolas a éste, y se nota como él quería que éstos fuesen pasados a otros. Es interesante compararlos con Deuteronomio 31.14,23 donde dice que Moisés también le dio encargo a Josué antes de morir. Además, el encargo allí mencionado, y repetido luego en Josué 1.6,7, consistió mayormente en dos mandamientos: (i) “esfuérzate y sé valiente”, y (ii) “cuida de hacer conforme a toda la ley”. Ambos tienen su expresión correspondiente en 2 Timoteo, donde en cada capítulo Pablo exhorta su consiervo a ser valiente y estudiar las Escrituras. Le dice:

aviva el fuego del don en ti

no te avergüences de dar testimonio

soporta las aflicciones, sufre penalidades

La misma palabra esfuérzate que se encuentra varias veces en Josué, se ve también en 2 Timoteo 2.1. En cuanto a su actitud a la Palabra de Dios, vemos:

en capítulo 1, retén la forma de las sanas palabras

en capítulo 2, usa bien la palabra de verdad

en capítulo 3, toda la Escritura es útil

en capítulo 4, predica la palabra.

Por cierto, se podría trazar todavía más la comparación entre Josué y Timoteo. Cuando Josué siguió a Moisés, él en su turno fue seguido por “los ancianos que sobrevivieron a Josué”, Jueces 2.7. Como Timoteo sobrevivió a Pablo, vinieron tras él “hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”, 2 Timoteo 2.2. En cada caso el pueblo de Dios se ciñó a sendas más o menos buenas mientras estos hombres vivían, pero después de sus respectivas partidas la decadencia se manifestó. Este suceso se ha repetido más de una vez en la historia subsiguiente del pueblo de Dios.

53 Ejemplos del varón de Dios

Dijimos que 2 Timoteo trata las cosas que pueden ayudar o estorbar al varón de Dios en su testimonio. Queremos hablar ahora de éstas, pero parece apropiado considerar primero qué es un “varón de Dios”. La frase en sí figura sólo dos veces en el Nuevo Testamento y en

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