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Leyendo día a Día en Timoteo y Tito - page 69 / 76

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preferencia y lo que considera de beneficio para su cuerpo. A lo mejor el pasaje se refiere a los espíritus engañadores y doctrinas de demonios en el 4.1, y la idea errónea que uno tiene que abstenerse de comer carne si quiere entrar en contacto con los espíritus. La mayoría de los espiritistas son vegetarianos. Pero Pablo afirma: “Todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado”. Cuán agradecidos debemos ser al reconocer los beneficios que nos da a diario.

La lectura de la Palabra de Dios en torno de la mesa y el hecho de dar gracias por la comida —no sólo en casa sino también en voz baja en el restaurante— es un sencillo testimonio a Dios; El lo ha empleado no pocas veces como la apertura a una conversación sobre cosas espirituales. Además, ha sido el medio para identificar a un creyente y establecer contactos con aquellos que aman al Señor.

“La que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día”, 5.5. Aquí leemos de la rogativa de la viuda. ¡Cuán expresivas estas palabras que han sido puestas por obra a lo largo de los siglos! Dios dice de sí que es padre de huérfanos y defensor de viudas, Salmo 68.5. Lucas, el compañero de viaje  de Pablo, menciona viudas nueve veces en su Evangelio, y en este pasaje Pablo emplea el término siete veces. El tenía un profundo interés en el bienestar de los menesterosos antes de los días de asistencia social de parte del Estado. Nosotros no tenemos por qué ser menos sensibles.

Pablo oraba por Timoteo: “Sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día”, 2 Timoteo 1.3,4. Lo dice al solicitarle la tarea difícil que había por delante en Éfeso. Y, agrega que se acordaba de las lágrimas de este hombre de menos edad, hijo suyo en la fe, estrecho y afectuoso consiervo. La mayoría de los predicadores y misioneros estarían de acuerdo en que la gran necesidad del siervo de Dios es apoyo en la forma de oración intercesora de parte del pueblo del Señor. ¡Debemos orar el uno por el otro!

Estas referencias a la oración en sus diversas formas enfatizan que era uno de los ejercicios básicos de la Iglesia apostólica. Que nosotros nos presentemos ante Dios en dependencia sencilla de él, ocupándonos en oración inteligente y agradecida.

Las mujeres

El ministerio de la mujer es el tema de 1 Timoteo 2.9 al 15, 5.2 al 16 y Tito 2.3 al 5.

Antes del advenimiento del cristianismo, la posición de la mujer en el paganismo de Grecia y Roma era una de marcada inferioridad. Como en el islamismo aun en estos tiempos, se obligaba a la mujer a vivir muy apartada de la sociedad. Con excepciones, la esposa era percibida como un bien físico enteramente bajo el control de su marido. La historia hace ver que la enseñanza cristiana estaba en vivo contraste con cualquier práctica en este sentido en el mundo pagano.

El Evangelio según Lucas se destaca por su énfasis sobre la actitud de nuestro Señor hacia las mujeres. Era una de simpatía cortés. Lucas cuenta de la mujer de la ciudad en el capítulo 7 y del meritoso servicio de Marta y María en el 10. Lucas 8.2,3 especifica tres mujeres que sirvieron al Señor, y es el único pasaje en los Evangelios que relata cómo vivían Jesús y sus discípulos cuando no estaban de visita en casa de gente amiga. Y, por supuesto, siempre llevamos en mente que fueron mujeres fueron las últimas en abandonar el Calvario y las primeras en llegar al huerto.

Pero en cuanto al ministerio público, es significativo que fueron varones que el Señor escogió como apóstoles. Solamente varones estaban presentes en la institución de la cena del Señor en el aposento alto. La comisión apostólica al final de Mateo fue dada a varones. En 1 Corintios 15 Pablo menciona solamente a varones como testigos de la resurrección.

Se ha protestado que Pablo habla como soltero en sus instrucciones categóricas en cuanto a la posición de las mujeres en la asamblea, careciendo de simpatía para el sexo femenino. Pero nadie que lee Romanos capítulo 16, y observa allí la apreciación y cortesía expresadas

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