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Leyendo día a Día en Timoteo y Tito - page 9 / 76

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Timoteo era su hijo [su “joven”] muy amado, 1.2. Él fue salvo y entró en servicio bajo la influencia de Pablo. Es evidente que el mayor tenía un afecto especial para el menor, orando constantemente por él en su separación y anhelando verle.

Se da a entender en el versículo 7 que Timoteo era de una personalidad un tanto tímida, pero con todo debería levantar de nuevo el don de Dios que había en él. ¿Estamos ejercitando el don que Dios nos ha dado? Timoteo no era uno que Dios usaba para introducir la verdad; la obra que le encomendada fue la de defender la verdad que ya había sido presentada. Las cosas de Dios se guardan, no por fuerza mental ni por ceñirse a un credo, sino por el Espíritu Santo quien mora en nosotros. Pesa sobre nosotros la gran responsabilidad de guardar lo que nos ha sido encomendado.

La parte final del capítulo revela como la mayoría de los creyentes pueden fallar a la hora de una verdadera prueba. Pablo mismo estaba siendo probado en cuanto a su afecto por Cristo, ya que estaba sufriendo gran reproche; 1.8. Asia había sido escenario de gran triunfo para el evangelio, pero ahora le habían abandonado “todos los que están en Asia”, 1.15. Ellos no se apostataron sino simplemente abandonaron al apóstol. Se nota un trasfondo oscuro en toda la epístola, pero brilla buena luz al final del primer capítulo. Es Onesíforo. De él se dice: (i) “muchas veces me confortó”, y es un ministerio que hace falta hoy día; (ii) “no se avergonzó de mis cadenas”, y en el 1.8 Pablo exhorta a Timoteo a no avergonzarse, prosiguiendo en 1.12 con “no me avergüenzo;” (iii) “me buscó solícitamente”, y aún hay cristianos solitarios que necesitan ser buscados; (vi) “nos ayudó en Éfeso”, cosa que requería valentía por cuanto era contraria al sentir general.  

¿Tememos al hombre? Pablo solicitaba la bendición sobre el hogar de Onesífero, y para el hermano mismo la misericordia del Señor “en aquel día”, refiriéndose al tribunal de Cristo. La misericordia del Señor es hasta el final.

2.1 al 13 Soldado, atleta, labrador

Una responsabilidad grande pesaba sobre los hombros jóvenes de Timoteo pero encontraría en Jesucristo toda la gracia necesaria. En ésta él sería fortalecido continuamente, y la misma está a nuestro alcance hoy día. Tiene que haber este traslado del depósito de la verdad divina de una generación a otra: “lo que has oído ... esto encarga”. Por cierto, el 2.2 contempla cuatro generaciones: Pablo, Timoteo, hombres fieles y otros también.

Pablo emplea tres ilustraciones para insistir sobre las responsabilidades que tenía Timoteo y que tenemos nosotros:

(1) el soldado en servicio activo, y no de permiso; “ninguno que milita se enreda ...” No podemos agradar al Señor si estamos enredados en las cosas de esta vida.

(2) el atleta en plena carrera, y no en el descanso al haber terminado. Él “lucha”. La Palabra de Dios establece las reglas; no habrá corona para nosotros si no corremos legítimamente.

(3) el labrador en plena faena, anticipando los frutos que habrá. Sin la fuerte labor previa, no hay cosecha.

El sufrimiento es el tema de la sección que sigue. Nosotros, como Timoteo, debemos ser motivados por una vida vencedora por

(1) tener a Jesucristo siempre en mente, 2.8 — no simplemente los hechos acerca de Él, sino su propia Persona.

(2) el ejemplo de los sufrimientos de Pablo, 2.9,10, quien estaba encarcelado por el evangelio que predicaba, y reconocemos que los hombres pueden atar a los siervos del Señor pero no a su Palabra.

(3) la certeza del galardón futuro, 2.11 al 13.

Estos últimos versículos exponen principios al torno de los galardones ante el tribunal de Cristo. “Si somos muertos con él”, 2.11. No puede haber galardón si primeramente no ha

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