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Por Jochen Mattern Edición: Andrés Zepeda - page 4 / 17

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control del Estado, no les fue difícil intervenir en la economía a través del Banco del Ejército, capitalizado en gran parte gracias a los ingresos petroleros y mineros.

Pese a esas duras condiciones, la Operación Conjunta, encabezada por Basic Resources (e integrada también por la estadounidense Shennandoah Oil y la noruega Saga Petroleum), inició operaciones en 1975. Dos años más tarde Basic Resources obtenía nuevas áreas para explorar y descubría yacimientos petrolíferos en Chinajá, Alta Verpaz. La producción de petróleo aumentó de 2 mil 400 barriles en 1974 a 2.5 millones de barriles en 1983, lo cual despertó el interés, por parte de los grandes consorcios petroleros, de exportar el hidrocarburo a Estados Unidos. La meta era incrementar la producción diaria a 15 mil barriles, lo cual haría necesaria la construcción de un oleoducto con dirección a Puerto Barrios para poder transportar el crudo a un costo menor.

Debido a esos planes, la industria petrolera aumenta nuevamente la presión política para liberalizar el negocio del petróleo. En septiembre de 1983, un mes después del golpe militar contra Ríos Montt encabezado por Mejía Víctores, se aprueba la Ley de Hidrocarburos con una reducción significativa del pago de regalías nacionales a una tasa base del 5%, que favorecía abiertamente a las petroleras.

Aún así, debido a la presencia guerrillera las petroleras extranjeras fueron perdiendo interés en Guatemala, al punto que a finales de 1983 sólo quedaban en el país la española Hispanoil, la brasileña Petroleos Internacional (Petrobras) y la francesa Elf Aquitaine (las tres operando contratos de Basic Resources), así como Texaco. Ésta última se retiró en 1989, vendiéndole a Basic el campo petrolero Xan, entre otras propiedades.

Basic aumentó considerablemente las extracciones en Xan: de sus pozos se obtuvo, a finales de los noventas, más del 95% de la producción nacional. La importancia que cobró este yacimiento llevó a Basic –que para ese entonces cuenta ya con el monopolio del mercado petrolero guatemalteco– a invertir en dos proyectos: la construcción de una refinería para producir asfalto en La Libertad, Petén, y un oleoducto de más de 120 kilómetros de longitud que transportaría el crudo desde el campo petrolero hasta la refinería, y que posteriormente se conectaría con el conducto que llega hasta Puerto Barrios. La Cooperación Financiera Internacional (IFC) aportó un total de US$ 40 millones para su construcción [léase recuadro].

En mayo de 1997 Basic Resources es vendida por US$ 303 millones a la compañía canadiense Norcen Energy Resources. A principios de 1998 la petrolera estadounidense Union Pacific Resources (UPR) adquirió Norcen Energy Resources por US$ 3.45 mil millones, convirtiéndose así en propietaria de Basic

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