X hits on this document

80 views

0 shares

0 downloads

0 comments

8 / 32

03. MESSENGER Y CHATS CASOS REALES

Un caso impactante

  • •••

    El País, en el suplemento del domingo 21 de Junio de 2009 publica un reportaje titulado “Las 250 niñas del

ciberdepredador donde cuenta la historia de Jorge, un gaditano que dedicaba 18 horas diarias a buscar niñas de entre 13 y 17 años en redes como votamicuerpo, sexyono, etc...

Una historia donde cuenta cómo va ganándose la confianza, hasta conseguir los recursos suficientes para chanta- jear a las niñas. La Brigada Tecnológica ya ha tomado declaración a 170 de ellas. Aunque el reportaje merece la pena leerlo completamente, reproducimos únicamente la entrevista a la denuncian- te. En ella nos podemos dar cuenta de lo acosada que puede llegar a sentirse una víctima.

“Mamá. Tengo que contarte una cosa muy grave, pero no sé cómo hacerlo. Te lo explico todo en esta carta. Por favo , léela”. Patricia (nombre supuesto), una madrileña de mediana edad y de clase media, llevaba varios meses observando cómo a su hija Ana (nombre supuesto) se le había agriado el carácte , estaba nerviosa e irritable, había perdido el interés por el estudio... No sabía a qué obedecía aquel cambio de conducta de una chica modélica de 16 años, buena estudiante, de talante resolutivo. Pero aquella carta se lo iba a aclarar: estaba siendo coaccionada y chantajeada por un ciberdepredador sexual que había logrado atraparle en sus redes. Había caído en las garras de un carroñero. “Leí la carta... y la primera vez no entendí nada. La volví a leer y comprendí el calvario que estaba pasando mi hija. Comprendí que era víctima de un acosador. Me decía que estaba tan desesperada que la única salida que veía era suicidarse. Cuando leí aquello, me desmoroné”, recuerda Patricia. Aquella noche del mes de mayo de 2008, los padres de Ana estaban ya en pijama, a punto de irse a la cama, cuando se dieron cuenta de la tortu- ra que la adolescente venía padeciendo desde octubre de 2007. Desde aquel día en que contactó a través de un chat de ya.com con una supuesta jovencita que, oculta tras el anonimato de Internet, era en realidad un depreda- dor a la caza de nuevas presas. “Nos vestimos inmediatamente y fuimos a denunciar el caso a una comisaría de Madrid. Desde allí fuimos al Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume). Pero la investigación empezó en realidad cuando logré contactar después de muchas llamadas con Enrique Rodríguez, inspector-jefe de la Briga- da de Investigación Tecnológica (BIT). Gracias a él y a su equipo, lograron identificar y detener al energúmeno, al depravado que ha destrozado la vida a mi hija y a toda la familia”, cuenta Patricia. El calvario que sufrió Ana se había iniciado ocho meses antes, cuando contactó con ella un individuo que se ocultaba bajo el nombre de shu- nenagolfa@hotmail.com, diciéndole que era una chica de su misma edad. Él le pidió proseguir la relación a tra- vés del sistema Messenger. Ana le facilitó su correo electrónico y ésa fue su perdición. Gracias a eso, el ciberde- predador logró adueñarse de sus cuentas de correo y apoderarse del contenido del ordenador de la adolescente. El pedófilo consiguió una foto sugerente de la chica y a partirde ese momento comenzó el chantaje puro y duro. Se quitó la máscara: “Metienesque enviarfotostuyasen ropa interior”. Ella accedió pensando que eso pondría fin al acoso. Pero no. Porque a continuación él exigió más: “Ahora me tienes que dar otras fotos en las que estés desnuda”. Y luego más: “Tienes que grabarte un vídeo desnuda de al menos cinco minutos de duración”. Un chantaje por cuotas. Ana se sintió acorralada. Sinsaberqué hace , cambiósu cuenta del Messengercreyendo que asíse libraría del maldito individuo que le estaba ahogando. Sin embargo, el tipo descubrió inmediatamente la treta y le advirtió: “Sé tu nueva cuenta. No creas quetevasaescapar.Comoverás,soyunhackermagnífico.Sinomeobedeces,pasarétodastusfotosatodostusamigos”. Frente a semejante suplicio, la muchacha pidió auxilio a una amiga y juntas fueron a una comisaría. Contaron el caso y un policía recomendó a Ana que hablara con sus padres. Pero, agobiada por el sentimiento de culpabilidad, fue incapaz de seguir el consejo. Después contactó por Internet con la Guardia Civil y ésta le repitió el mismo consejo. Al final, tras meses de agonía, la joven escribió la carta a su madre en mayo de 2008, que reaccionó presentando la denuncia. ras cinco meses de investigaciones, la policía atrapó al ciberdepredador Jorge M. C. y descubrió que tenía “miles de fotos” y vídeos de jovencitas extorsionadas; pero un juez le soltó. “Mi hija y toda la familia estamos en tratamiento psiquiátrico. Ella ha dejado de estudiar. No ha vuelto a ser la misma. Se ha hecho muy desconfiada. Apenas sale de casa... Y no ha vuelto a tocar un ordenador”, concluye Patricia. Ahora, el chantajista ha sido detenido por segunda vez y el juez le ha encarcelado.

8

Document info
Document views80
Page views80
Page last viewedFri Dec 09 14:23:37 UTC 2016
Pages32
Paragraphs588
Words9504

Comments