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Universidad de Zagreb - page 70 / 272

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excelencia  tanto en Europa como en el Ultramar. Es imposible no ver en ello una propuesta de toma de conciencia de una identidad diferente de la española americana – como llamaban en aquel entonces a los americanos blancos o criollos, y su cultura hispana y europea. Vale recalcar en la forma, todavía cimera al tratar los temas americanos: historia, que desde los comienzos de la colonia ha servido para abordar los conjuntos de temas americanos de modo más completo.

En este sentido, la Historia antigua de México31 es la historia más importante de la Nueva España del siglo XVIII, pero también un aporte valiosísimo a las humanidades en términos absolutos. Sin embargo, en esta ocasión nos interesa su obra en cuanto uno de los pillares de la formación de la identidad. También en esto Clavigero tiene en Sigüenza un antecedente. Repasemos de manera resumida los datos conocidos del trabajo del sabio barroco.

Carlos de Sigüenza y Góngora, quien pasó toda su vida en la Ciudad de México entre 1645 y 1700, representa un fenómeno atípico y único a la vez en la vida cultural colonial mexicana, así como en cada uno de los ambientes en que se movió, o más precisamente, para cada uno de los – por así decirlo – «puestos» que desempeñó. Consideramos oportuno traer a colación las circunstancias en que trabajó y en que sólo pudo trabajar/investigar nuestro sabio32 mexicano más altamente apreciado internacionalmente de todos los sabios mexicanos de la colonia y de  todos los sabios coloniales en general.

Novicio de la Compañía de Jesús, fue expulsado del seminario a los 15 años de edad por desobediencia. Sin embargo, se mantuvo toda la vida cercano a la Compañía, por lo visto, dando a entender que se arrepentía de ese capricho juvenil. Tomó parte, o bien fue el iniciador u organizador, de muchas investigaciones astronómicas, matemáticas y otras llevadas al cabo bien por la Compañía o bien por las instituciones coloniales (Consejo de Indias y otras) que a su vez, para ello se servían de los conocimientos de los miembros de la Compañía. En este marco, vale recordar que a pesar de la posición que mantuvo en la Ciudad de México, no pudo evotar el robo de sus propios cálculos y observaciones astronómicas por parte del padre Kino (Kuhn), cuya labor investigadora gozaba de prestigio internacional.

Fue uno de los poquísimos españoles americanos que desempeñó el prestigioso y delicado cargo del Cronista Mayor de Indias, pero a la vez uno de los pocos que podían enriquecer esos informes anuales con resultados de sus propias investigaciones y observaciones en vez de compilar en Sevilla datos obtenidos de segunda mano: por ejemplo, la expedición cuya tarea era medir la profundidad y las dimensiones de la bahía de Pensacola en 1693. y dar la descripción lo suficientemente detallada y útil como para que sirviese de base para los planes de colonización de aquella zona, entonces en peligro de caer en las manos francesas (no olvidemos que aquélla era la época en que la corona francesa se esmeraba en poblar sistemáticamente

31 Junto con la de Clavigero hay que mencionar la Idea de una nueva historia general de la América septentrional del milanés Lorenzo Boturini Benaduci, también basada mayormente en los archivos de Sigüenza y Góngora. Boturini Benaduci, nacido en el Milanesado mientras el ducado pertenecía a la monarquía española,  fue uno de los primeros investigadores no-peninsulares que a lo largo del siglo XVIII investigaron temas americanos. Es un poco anterior a Clavigero: su libro, que presentaremos de forma sucinta en la parte final de este trabajo, fue publicado en 1746.

32 La voz sabio se usa invariablemente, al referirse a los investigadores y autores coloniales, en la literatura sobre la historia cultural de la Colonia. Cf.  Picón Salas, Henríquez Ureña, Leonard et. al.

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