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  • -

    No digas nada tiniente, él no importa dinero... pero quiere cruz laurel. Cuando arrumi busca

cruz con laurel tu vida no vale nada.

Ziatti no sabía ya que decir, mezclaba las invocaciones a la causa santa con la rentabilidad del negocio.

  • -

    Rojos, ofenden a dios tío ¡tanques rojos ofenden a dios tío!

  • -

    Hemos matado muchos rojos Ziatti ¡No hacemos otra cosa! Allah tiene que estar satisfecho.

  • -

    ¡Quinienta piseta tío! Mucho diniero! Así compro ganado cuando vuelvo...¡¡ cabras ¡ un ribaño

de cabras!!

  • -

    ¿Y si te matan Ziatti? Tú piensas en cabras ¿has pensado en tu madre?

  • -

    Pienso ribaño cabras para madre tío... y si matan aquí, yo risucito en Africa.

Hamed encaró a su sobrino con manifiesto enojo, casi con desesperación:

  • -

    Ziatti ¿tú crees de verdad si mueres aquí risucitas en África?

  • - …

    Caid dicir... arrumis dicir...¡tiniente dicir!

Hamed exhaló un profundo suspiro, antesala de la cólera que comenzaba a arrastrar su calma de veterano

  • -

    Tambien dicir que calzaríamos babuchas de oro… ¿llevas babuchas de oro Ziatti?

Miro sus malparadas alpargatas de lona, embarradas con todo el fango del Jarama. No recordaba ya la última vez que estuvieron secas y su color blanco crudo original resultaba impensable. Hamed percibió que había encontrado, al fin, la brecha desguarnecida en las defensas del entusiasmo de su sobrino.

  • -

    ¿Son de oro tus babuchas Ziaitti? Dime ¿son de oro?

Ziatti comenzaba a hundirse en la impotencia. No podía desentenderse de la autoridad de su tío, no la correspondiente a su limitada jerarquía militar, sino la que realmente contaba para un rifeño y que radicaba en el respeto debido a su edad y a la condición de hermano de su madre. A eso se añadía la contundencia con que Hamed echaba por tierra sus alegatos con simple sentido común y, lo que era mucho peor aún, la implacable mordacidad cáustica con que empezaba a reducirle al ridículo desde su creciente irritación.

  • -

    ¿Y cómo coges tanque rojo Ziatti? ¿quieres coger tanque rojo como cogerás cabras en tu ribaño?

Hassan intervino en la conversación, lacónico como no había otro. Todas las cabezas se volvieron al escuchar sus palabras.

  • -

    Yo sé manera.

(continuara…)

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