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1. Introducción. 2. El pragmatismo norteamericano: su compromiso ético-político ... - page 12 / 29

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Rafael Enrique Aguilera Portales

a los animales, naturaleza y dioses, él, el siempre invicto todavía, el eternamente futuro, el que no encuentra reposo alguno en su propia fuerza acosante, de modo que su futuro le roe implacablemente, como un aguijón en la carne de todo presente. ¿Cómo este valiente y rico animal no iba a ser también él el más expuesto al peligro, el más duradero y hondamente enfermo, entre todos los animales enfermos?”23

En oposición a estas concepciones antropológicas, Rorty señala que se ha producido un importante avance intelectual; hemos eludido la pregunta: ¿cuál es nuestra naturaleza? y la hemos sustituido por ¿qué podemos hacer de nosotros mismos? Somos menos proclives a tomarnos en serio las “teorías de la naturaleza humana” y tendemos a pensar en nosotros mismo como “animales flexibles, proteicos, maleables”24, que se dan su propia forma, más que como animales racionales o crueles. Nada nos separa a los hombres de los animales excepto hechos históricos, contingentes, culturales.

Rorty concibe y reinterpreta el yo moral no como la encarnación de la racionalidad (electores originales25 de Rawls, alguien que puede distinguir en sí mismo entre sus talentos e intereses y la concepción sobre el bien), sino el yo como una red de creencias, deseos y emociones, sin trasunto alguno, sin substrato subyacente a los atributos. El sujeto es una red que constantemente se vuelve a tejer a sí misma al estilo quineano26, no por referencia a criterios generales (principios morales), sino de forma aleatoria cómo las

23 NIETZSCHE, F.: La genealogía de la moral, Madrid, Alianza Editorial,1979, p.99. El problema fundamental de la civilización occidental es su decadencia y nihilismo, dado que los más altos valores de la civilización occidental han perdido su vigencia condenando al hombre a la desnudez y la intemperie más radical y absoluta. El problema de la decadencia de la cultura occidental responde a su la indeterminación, la alteración, el miedo y cobardía del ser humano y, sobre todo, como los valores decadentes y débiles han triunfado en nuestra sociedad. Véase para ampliar AGUILERA PORTALES, Rafael, “El horizonte ético-político de F. Nietzsche” en CASTILLA, Antonio, Nietzsche y el espíritu de ligereza, México, Editorial Plaza y Valdés, 2006.

24 RORTY, R., Batallas éticas (con Abraham T. y Badiou A.) Buenos Aires,   Nueva Visión, 1995. Nuestra tradición occidental ha insistido en la concepción racional del ser humano concepción determinista y teleológica en oposición a esta visión siempre ha habido propuestas transgresoras como la de Pico Della MirandolaIa, filósofo humanista del siglo XV, entendía que el ser humano, ist quamodo omnia, de algún modo es todas las cosas. Es decir que no tiene una naturaleza fija e inamovible, sino que es un proyecto abierto, libre e inacabado. En su obra, Ser y nada afirma: la existencia precede a la esencia, en el sentido de que el hombre primero existe, esto es, se encuentra en el mundo, y después se define por lo que es o quiere ser. Igualmente, Ortega y Gasset aseveraba: el hombre no tiene naturaleza, tiene historia, o sea, somos pura indeterminación, un proyecto en blanco, en absoluta desnudez, sin vinculación alguna que nos ate con esencia alguna. Esta afirmación es la negación de toda visión determinista del ser humano.

25 RAWLS, John, El liberalismo político Barcelona, Gedisa, 1996.

26 SANDEL, Michael: (1982) Liberalism and the limits of Justice. Cambridge University  Press, 1982; SANDEL, Michael,  Liberalism and its critics., 1987.

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