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1. Introducción. 2. El pragmatismo norteamericano: su compromiso ético-político ... - page 17 / 29

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Universalidad de los derechos humanos y crítica de las teorías de la naturaleza…, pp. 47-75.

persistente”38.

La idea de un componente humano central y universal llamado “razón”, una facultad fuente de nuestras obligaciones, es una idea que fue de mucha utilidad para la creación de las modernas sociedades democráticas; pero hoy en día es algo de lo que hay que prescindir si queremos construir una utopía liberal postmoderna.

Los neokantianos como Habermas insisten que la justicia surge de la razón y no de la lealtad del sentimiento. La razón impone obligaciones morales universales e incondicionales de donde surgen la obligación de ser justos y equitativos. Jünger Habermas trata de no oscurecer la demarcación entre razón y sentimiento o entre validez universal y consenso histórico. Otros filósofos contemporáneos que se alejan de Kant, bien en la dirección de Hume (Annette Baier), bien en la de Hegel (Charles Taylor), bien en la de Aristóteles (Alasdair MacIntyre) aportan igualmente esta objeción al pensamiento kantiano.

Rawls y Habermas invocan la noción de “razón” transcultural mientras que Walzer casi nunca lo hace. En Habermas esa noción siempre esta ligada a validez independiente del contexto39. Rawls distingue entre lo razonable y lo racional; pero ambos planteamientos descansan en la concepción kantiana de la razón práctica. Para ambos existe una facultad humana universalmente repartida llamada razón práctica, que existe antes y trabaja independientemente de la reciente historia de Occidente. Esta razón haría el trabajo de detectar la validez moral transcultural en todo contexto social y político

38 RORTY, R.:Derechos humanos, racionalidad y sentimentalidad” en SHUTE S. y HURLEY S.  (comp.) De los derechos humanos. Madrid, Trotta, 1998, p.121P. 132. Esta “educación sentimental” en la que la gente se haga moralmente mejor con discursos banales y simples adolece de una enorme ingenuidad política, y no descubre las implicaciones  sociales y políticas que tiene la ética personal. Como decía el profesor Aranguren: “ la virtud sola, por muy social que sea, no basta para la producción de una orden colectivo justo”. Y existe una eticidad positiva del estado y de la sociedad civil organizada. La moralización no puede ser confiada exclusivamente a los individuos, sino que se requiere ser institucionalmente convertida en una función, en una servicio público. Para hacer mejores objetivamente a los ciudadanos necesitamos también instituciones liberales, no sólo actitudes individuales bondadosas o virtuosas.

39 Para ANNETTE BAIER la moralidad comienza, no como obligación, sino como una relación de confianza entre los miembros de un grupo estrechamente vinculado, tal como una familia o un clan. Así las familias se confederan en tribus, y las tribus en naciones. Kant lo describiría como una conflicto entre obligación moral y sentimiento, según una visión no kantiana, seria un conflicto entre un conjunto de lealtades y otro. Rorty se apoya en la distinción realizada por Michael Walzer entre moralidad densa y moralidad tenue, o sea el contraste entre historias concretas y detalladas que pueden estar cerca y próximas a nosotros, y una historia esquemática, distante y abstracta que puedes contar como ciudadano del mundo. WALZER, Michael: Moralidad en ámbito local e internacional. Madrid, Alianza, 1996,  Las esferas de la justicia. México. F.C.E., 1993

Universitas. Revista de Filosofía, Derecho y Política, nº 5, enero 2007, ISSN 1698-7950

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