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1. Introducción. 2. El pragmatismo norteamericano: su compromiso ético-político ... - page 25 / 29

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Universalidad de los derechos humanos y crítica de las teorías de la naturaleza…, pp. 47-75.

conversacionalismo pragmático rortyano61 de iniciar la conversación sin saber el rumbo al que nos dirigimos me parece falaz y peligroso.

Rorty admira a Rawls porque permanece en la superficie, filosóficamente hablando, y no busca fundamentos filosóficos que justifiquen el modelo democrático. Para Rorty, “una teoría de la Justicia” no debe ofrecer una interpretación del ser humano, sino una descripción histórico-sociológica de la forma política en que vivimos. En este sentido, nuestras instituciones políticas y jurídicas son vistas más desde una perspectiva más política que metafísica.

Rawls no desea una visión deontológica completa, que explicase por qué debemos dar a la justicia la prioridad sobre nuestra concepción del bien. A Rawls no se interesa por la condiciones de la identidad del yo o localizar una determinada visión antropológica de cómo es el hombre, sino solamente por las condiciones de la ciudadanía en una sociedad liberal. Rawls no trata de proporcionar un fundamento filosófico a las instituciones democráticas, sino que simplemente intenta sistematizar los principios e intuiciones característicos de los liberales norteamericanos.

“[...] estos derechos no dependen de ninguna doctrina moral comprensiva o concepción filosófica de la naturaleza humana según la cual, por ejemplo, todos los seres humanos son personas morales y tienen igual dignidad u ostentan ciertos poderes morales e intelectuales particulares que los invisten de esos derechos”62.

John Rawls ha contribuido positivamente a insistir en que en las sociedades democráticas, en las que no existe un bien común y único, sino que lo central es el pluralismo y la diversidad de ideas y cosmovisiones. La concepción de justicia no puede derivar de una concepción religiosa, moral o política de vida buena determinada y particular. Los comunitaristas se equivocan en tratar de fundar una comunidad política unificada por un orden moral objetivo. Existe de una relevante diferencia entre ¿cómo quiero vivir? y la pregunta ¿cómo queremos vivir? Ralws habla en este sentido, de un “consenso entrecruzado” (overlapping consensus)63.

6. La Modernidad como proyecto político y jurídico universal.

61 HABERMAS, J.: “El giro pragmático de Rorty”(Trad. Pere Fabra) en Isegoría17,  1995, pp 5-36, p.5. La única salida que nos brinda Rorty es una salida privada e individual, basada en la recreación simbólica o poética. Una salida únicamente válida para nosotros a nivel privado, nunca como sujetos activos inmersos en una comunidad política. Nuestra tarea es más poética que política, más estética que ética, más redescriptiva que constructiva.

62 RALWS John, “The Law of People”, en S. SHUTE Y S. HURLEY  (comps.) On Human Rights ,1993, Nueva York, Basic Books, p. 71

63 RALWS, J., El liberalismo político, (trad. cast. A. Doménech), Crítica, 1996, pp.165 ss.

Universitas. Revista de Filosofía, Derecho y Política, nº 5, enero 2007, ISSN 1698-7950

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