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1. Introducción. 2. El pragmatismo norteamericano: su compromiso ético-político ... - page 4 / 29

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Rafael Enrique Aguilera Portales

una educación ciudadana que nos ayude a reflexionar sobre la importancia de los derechos humanos en nuestra sociedad actual.

En principio no podemos soslayar que existen numerosas diferencias, matices y conflictos existentes entre los distintos pensadores pragmatistas (clásicos y posmodernos), no obstante, todos coinciden, en primer lugar, en su crítica profunda a los llamados absolutos y trascendentes, en segundo lugar, en insistir en la pluralidad de experiencias, creencias e valores, en tercer lugar, la precariedad de la existencia humana (que Rorty denomina “contingencia”) y, por último, su rechazo radical a todo tipo de fundamentalismos (religiosos y no-religiosos). La tradición pragmatista5 está enraizada en al cultura norteamericana y, al mismo tiempo, es profundamente crítica con los fallos de la sociedad americana. En este sentido para Bernstein, el pragmatismo tiene una vocación universalista: “El espíritu prevaleciente del pragmatismo ha sido, según Rorty, no la desconstrucción, sino la reconstrucción”6

Su contribución ético-política es el aspecto más positivo, relevante y significativo del neopragmatismo actual, su fuerte compromiso hacia los ideales democráticos que los pragmatistas conciben como “nuestro proyecto colectivo”. Una dirección política que ha configurado y constituido el neopramatismo contemporáneo frente al clásico. Según Bernstein: “Rorty, Putnam y West nos recuerdan, que ha habido un profundo compromiso ético-político para la mejora del sufrimiento humano y la humillación, y un compromiso positivo a continuar la reforma democrática social igualitaria.”7

5 El pragmatismo es un movimiento filosófico surgido en Estados Unidos de América, en torno a la década de 1880 con Sanders, Peirce, William James y John Dewey. No era una teoría, ni una escuela filosófica, ni un movimiento unitario. El pragmatismo terminó en diluirse en corriente de pensamiento, como la filosofía analítica con la que presenta algunas afinidades. En este sentido, se presentó como un instrumento crítico para la clarificación del pensamiento; pero el pragmatismo quiso ser más que una concepción analítica de la filosofía. El pragmatismo pretende recuperar la razón y los valores humanos para el dominio sobre una acción. No es una ideología de la “acción por la acción” o del encubrimiento de la “razón técnica”, sino una teoría de la acción inteligente y liberadora y de la razón responsable. FAERNA GARCÍA BERMEJO, A. M.: Introducción a la teoría pragmática del conocimiento; BELLO Gabriel “El pragmatismo americano” en CAMPS V. (Comp.) Historia de la Ética  Alianza editorial, Barcelona, 1989 pp.39; KURTS, Paul: La Filosofía norteamericana contemporánea” México. Cátedra. 1965, HOTTOIS, Gilbert: Historia de la Filosofía. Del renacimiento a la postmodernidad; Madrid, Catedra. p. 495 RUSSELL, Beltrand: Ensayos filosóficos Madrid. Alianza editorial, 1983.

6 BERNSTEIN, Richard: “El resurgir del pragmatismo” en Rubio Carracedo J. El giro posmoderno. Philophica Malacitana, suplemento nº1, Málaga, 1993, p. 24 PUTNAM, Hilary, Reason, Truth and Histoy, Cambridge: CambridgeUniversisty Press, 1981, (edición en castellano: Razón, verdad e historia, (trad. J.M. Esteban Cloquell), Madrid, Tecnos, 1988).  PUTNAM, H., Meaning and the moral sciences. London: Routledge& Kegan Paul.

7 Ibidem. P. 25

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