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la playa con una facilidad tremenda pese a que el último tramo es casi completamente vertical, nos bañamos en el mar y, ojo a la subida, pues no había forma de subir pues además del esfuerzo por la verticalidad de terreno al tratarse de terreno blando de arena de playa el esfuerzo era doble, poco a poco conseguimos ir ascendiendo, la verdad si hubiéramos estado encordados en la ascensión de una alta montaña habría parecido más evidente la hazaña, pero aquí parecía incluso cómico pues según avanzábamos retrocedíamos, el ascenso se demora casi media hora hasta llegar a la cota de poco más de 100 metros, una vez en la cima de nuevo decidimos posponer la cita en la playa para el día siguiente, pues además del esfuerzo realizado hoy tendríamos un suplementario de la comida y la bebida para pasar un día de playa nos parece el colmo después del ascenso al Preikestolen.

Por la tarde desaparecen todos los vehículos y el paraje se queda exclusivamente para las autocaravanas que nos agolpamos en una zona determinada.

Día 1 de julio (sábado) Km. 11.480

La noche ha sido muy tranquila en este idílico paraje entre los pinos, incluso hemos pasado un ligero frescor.

Por la mañana temprano abreviamos para visitar nuevamente la duna antes de que llegue el grueso del turismo.

La duna de Pilat o Pyla es una de las más grandes y bonitas de Europa, las cifras son impresionantes: tiene hasta 105 metros de altura; 500 metros de ancho; por 2,7 Km. de largo. Se trata del depósito natural de entrada de los vientos cargados de arena procedentes del Golfo de Vizcaya en la entrada por la bahía de Arcachón.

La montaña se encuentra en constante movimiento su evolución data desde hace más de 4.000 años en que empezó su formación, la elevación de la altura empezó en el siglo XVIII ante el colapso de un gran banco de arena ante su costa, al forestar todo su entorno con un bosque de pinos se produjo el acumulo en altura que alcanzo 35 metros en el siglo XIX y siguió subiendo hasta los 107 metros en 1980.

Después de la experiencia de ayer hemos renunciado a pasar el día en el entorno de la duna. Cogemos el vehículo y nos acercamos hasta el pueblo de Pyla sur Mer para disfrutar de sus playas más accesibles. Dejamos la autocaravana en la avenida principal, teniendo en cuenta que las calles laterales que comunican directamente con la playa están expresamente prohibidas el aparcamiento para autocaravanas, la verdad es que no hay ningún problema por encontrar un sitio para pasar el día.

La amplia y bonita playa de Pyla sur Mer esta casi vacía, la gente no permanece mucho tiempo tomando el sol, baja se baña y acto seguido se marcha, dista mucho de las muchedumbres de gentíos que se acumulan en las playas españolas del norte. La temperatura del mar tampoco acompaña para pasar un día a pleno baño pero al menos nos sirve para relajarnos, tomar el sol y descansar de la presión del viaje.

Después de comer nos trasladamos hasta el área de autocaravanas de la ciudad de Arcachón, es un aparcamiento muy pequeño (para no más de 10 vehículos) que a la llegada esta totalmente lleno. Aprovechamos para vaciar y llenar y, mientras se produce una vacante que enseguida ocupamos, el área es bastante sucia y descuidada, situada enfrente de una estación de un punto limpio, pero bueno, siempre es mucho mejor quedarse aquí que vagar por el universo francés. Las coordenadas corresponden con N 44.65159 // W 1.14834.

Por la tarde nos dirigimos a la ciudad de Arcachón, su puerto esta abarrotado de pequeñas embarcaciones, en las inmediaciones algunas tiendas venden los productos típicos de la zona extraídos del mar: Mejillones y Ostras.

Aprovechamos para cenar de lo que el mar tan generosamente los ofrece a los habitantes de la zona y damos cuenta de unas raciones de mejillones del Golfo de Vizcaya. Son

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