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estuvieron vigiladas por elementos del Destacamento Militar Olímpico y atendidas por empleados del propio COO

La Administración. Mientras estaban construyéndose las Villas, el Comité preparaba la organización administrativa, cuyos mandos empezaron a operar formalmente en agosto de 1967. La primera referencia fueron las Memorias de los Juegos Olímpicos anteriores, cuyo análisis fue enriquecido por las observaciones personales del general Giuseppe Fabre, director de la Villa Olímpica de los Juegos de Roma, quien viajó varias veces a México con el fin de trasmitir al Comité su valiosa experiencia y mostrarle algunos documentos inéditos. A esto se añadieron los informes de los observadores que el Comité Olímpico Mexicano envió a los Juegos de Tokio y las notas que tomaron en las Villas de los X Juegos de Invierno, en Grenoble, los funcionarios del Comité Organizador. Con estos datos se formuló un cuadro de necesidades y servicios.

La gran diversidad de actividades por acontecer, la temporalidad de los Juegos Olímpicos, las repercusiones que la opinión pública internacional seguramente tendrían las experiencias de los huéspedes de las Villas, la difusión masiva que se hiciera de la vida en ellas, la capacidad real del Comité para atender por sí mismo la hotelería y los comedores; y, sobre todo, la necesidad de adoptar métodos eficaces y flexibles, fueron las principales consideraciones que privaron en la decisión de no asumir directamente la prestación de los servicios más laboriosos y especializados, sino recurrir a la experiencia, los equipos y el personal de compañías nacionales ya establecidas en esos ramos.

Así y al cabo de un minucioso análisis, el Comité otorgó en concesión el manejo de los comedores a las empresas Nacional Hotelera, para las delegaciones deportivas; Mauna Loa, para la Villa Prensa de Cuicuilco; y Servicios Alimenticios Industriales, para la Villa Cultural de Coapa. La hotelería, el aseo y los servicios municipales fueron concesionados a Mantenimiento y Limpieza; los movimientos de fondos, al Banco Nacional de México y al Sistema Bancos de Comercio; y la venta de objetos y la prestación de otros servicios menores, a diversas firmas de prestigio. La atención médica fue confiada al Instituto Mexicano del Seguro Social; las oficinas de Correos y Telégrafos, a las dependencias respectivas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes; y la instalación de líneas telefónicas, a Teléfonos de México,

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Desahogado de la prestación directa de los servicios más complejos, el Comité se reservó la coordinación y supervisión de éstos, y la dirección de la estructura administrativa. Esta quedó regida por una organización flexible que permitió, de una parte, la independencia de cada Villa -y aun de cada edificio- en su funcionamiento cotidiano; y, de la otra, el control del conjunto mediante la acción de cuerpos centralizantes. La dirección del sistema se confió a una Administración General, responsable ante la Presidencia del Comité del buen funcionamiento de las Villas; que dependía tanto de la Secretaría General, en lo relativo a políticas y normas generales, cuanto de la Oficialía Mayor y de la Dirección Administrativa, en los aspectos legales y financieros; y que coordinó sus actividades con las direcciones de Control de Instalaciones, de Atencli5n a los Visitantes y de Control de Programas, con el Destacamento Militar Olímpico, con la Oficina de Seguridad y Vigilancia y con la jefatura de Ceremonial y Protocolo.

La Administración General tuvo tres departamentos - Administrativo y Contable, de Relaciones de Personal y de Control de Información-, los cuales actuaron, antes de la operación, como cuerpos asesores para la unificación de sistemas y procedimientos; y, posteriormente, como órganos funcionales.

Se crearon seis jefaturas para otros tantos sectores de habitación: tres de ellas -Villa Masculina, Villa Femenina y Villa Prensa- dependieron de la Administración General de la Villa Olímpica Libertador Miguel Hidalgo; y las otras -Villa (conjuntos Culturales, Villa Árbitros y Jueces y Villa Prensa- , de la Coordinación General de la Villa Narciso Mendoza. Esta última jerarquía administrativa operó en forma autosuficiente, pero sin autonomía en sus decisiones.

Adicionalmente se formaron grupos de supervisión para vigilar la marcha de los servicios concesionados en ambos conjuntos. El sistema permitió una doble coordinación: territorial y por funciones.

Con esa estructura administrativa y esa localización territorial, las Villas tuvieron los siguientes servicios: alimentación, recreación y esparcimiento, limpieza de vías públicas, hotelería, comercios, atención médica y otros. Este último rubro incluye la atención de áreas de entrenamiento, transportes, teléfonos, correos, telégrafos

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