X hits on this document

Word document

rol del Estado en los sistemas de Salud con Modelo de seguros Múltiples en Competencia - page 267 / 331

714 views

0 shares

0 downloads

0 comments

267 / 331

Otro hito importante en la evolución de la gestión de la calidad en las organizaciones de salud lo constituyó en 1965 en Estados Unidos, el primer caso resonante de mala praxis en contra de un Hospital: el caso Darling contra el Charleston Community Memorial Hospital de Illinois.

En 1966, Avedis Donabedian, un investigador prominente de la calidad en el campo de la salud, publicó el trabajo “Evaluación de la Calidad de Atención Médica”, donde desagregaba la evaluación de la calidad en tres componentes (estructura, procesos y resultados) y establecía los atributos de la calidad en el ámbito de la salud. Según Donabedian el proceso de atención médica se parece al de producción industrial, donde una estructura (edificios, instalaciones, equipamiento, profesionales y otros recursos humanos) actúa sobre un insumo (el paciente) a través de una metodología o proceso (diagnóstico y tratamiento), para obtener un resultado (recuperación de la salud). Desde ese momento se acepta que para evaluar su calidad es necesario analizar cada uno de los componentes de esta “línea de producción”.

En 1992, en la Universidad McMaster de Ontario (Canadá), un grupo de trabajo conducido por el internista Sackett, en la revista JAMA (268:2420-5), el artículo fundacional de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE). Sackett y colaboradores, declarándose herederos de la Médecine d´observation de Louis, propusieron un cambio de paradigma para la práctica de la medicina. Un nuevo paradigma que expresa que es preciso ser prudente en la interpretación de la información deducida de la experiencia clínica y de la intuición, que en ocasiones puede resultar engañosa. Para la resolución de los problemas clínicos, los médicos por supuesto deben consultar regularmente la literatura original, pero deben ser capaces de valorar de una manera crítica las secciones de métodos y resultados. Asimismo, los clínicos han de estar dispuestos a aceptar que las enfermedades son multifactoriales y que existe un importante grado de incertidumbre sobre ellas.

Es necesario, una vez comprendido el problema del paciente que necesita ser resuelto, buscar la mejor evidencia científica existente, particularmente a través de las nuevas herramientas disponibles, tales como páginas web específicas en Internet, bases de datos de ensayos clínicos (por ejemplo, la base Cochrane) o síntesis de la evidencia editadas en formato electrónico (por ejemplo, Best Evidence). Existe para ello una clasificación de grados de evidencia, desde la máxima obtenida por dos o más ensayos controlados a doble ciego, hasta la mínima, correspondiente al consenso médico.

Recién después de haber realizado la evaluación científica y jerarquización de la evidencia disponible es posible integrarla con la propia experiencia para ofrecer al paciente las mejores alternativas. En síntesis, la MBE pretende que todas las decisiones sobre diagnóstico, pronóstico y terapéutica estén basadas en evidencias sólidas procedentes de la mejor investigación clínico-epidemiológica posible. Al mismo tiempo, intenta prevenir contra las decisiones basadas sólo en la propia experiencia, o en la extrapolación de investigación básica.

Un elemento muy vinculado a la MBE y que ejerce una influencia notable en la calidad de la asistencia sanitaria, es la protocolización de las actividades diagnósticas y terapéuticas sobre la base de evidencia clínica demostrable. En Estados Unidos, el Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Agencia para

Document info
Document views714
Page views714
Page last viewedTue Dec 06 09:04:30 UTC 2016
Pages331
Paragraphs6232
Words112636

Comments