X hits on this document

731 views

0 shares

0 downloads

0 comments

106 / 310

Judas- Mentira, eso es mentira... No puede ser.

Juan- Es verdad, Judas. Me lo acaba de decir mi amigo que trabaja donde Caifás.

Judas- ¡No! No, no puede ser... ¡no puede ser! ¡Nooo!

Y Judas, el de Kariot, se desplomó sobre el suelo de tierra de la casucha llorando y golpeándose la cara con los puños.

Mateo 26,45-46; Marcos 14,41-52; Lucas 22,47-53; Juan 18,1-11.

1. Los levitas -clérigos de rango inferior a los sacerdotes- desempeñaban distintas funciones en el Templo de Jerusalén. Entre ellas, la de soldados y policías. Patrullaban en el Templo para que nadie pasara más allá del lugar que le correspondía por su categoría. De noche, montaban guardia en 21 puestos situados en las puertas y en la explanada. Estaban a disposición del Sanedrín -aristocracia sacerdotal-, que les podía encargar misiones especiales, como fue la de detener a Jesús. To­da la seguridad pública de la provincia de Judea recaía sobre las autoridades de Jerusalén y sobre esta policía que estaba a sus órdenes. Al frente de la tropa de policías del Templo esta­ba un comandante o guardia superior.

114- ANTES DE CANTAR LOS GALLOS

Era la madrugada del viernes cuando apresaron a Jesús en el huerto de Getsemaní. Jerusalén dormía aún, sin saber lo que había ocurrido. Por mayor precaución, los soldados, con las es­padas desenvainadas y algunas antorchas encendidas, rodearon las murallas de la ciudad por el valle de la Gehenna y entraron por la Puerta de los Esenios. Muy cerca de allí tenía su palacio el sumo sacerdote Caifás.

Comandante- Encierren al prisionero, vigilen las dos entradas y que ningún desconocido ponga un pie en el patio sin mi permiso. ¿Entendido?

María, la madre de Jesús, Magdalena, Santiago y algunos más del grupo, habían salido corriendo de casa de Marcos y se acerca­ron por las callejas oscuras y vacías hasta el palacio de Caifás para enterarse de lo que estaba pasando.(1) Aún faltaban algunas horas para que amaneciera.

Magdalena- Miren, hay muchas luces encendidas.

Santiago- Los muy condenados, no se han acostado en toda la noche.

María- Ay, Santiago, por Dios santo, ¿qué estarán planeando esos canallas?

Santiago- No te angusties, María. No pueden hacerle nada a tu hijo. Jesús es inocente.

Magdalena- Pero ellos no, esa es la cosa. Los jueces de Israel están más podridos que un pescado de cuatro días.

Al poco rato, Pedro y yo nos reunimos con ellos...

Document info
Document views731
Page views731
Page last viewedMon Dec 05 09:14:41 UTC 2016
Pages310
Paragraphs4836
Words127592

Comments