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Soldado- ¡Ea, sigan ustedes!

Le pasó el mazo a los otros soldados que estiraban el brazo izquierdo de Jesús. Y le hundieron en la carne el segundo clavo.

Santiago- Pedro, ven, vamos a acercarnos.

Pedro- No puedo, pelirrojo... No lo resisto.

Santiago- Por lo menos, que nos vea la cara cuando lo levan­ten, que sepa que estamos aquí con él.

Pedro- Eso es lo que no puedo, Santiago, no me atrevo a mi­rarlo. He sido un cobarde.

Santiago- Todos hemos sido cobardes, Pedro. Tú y Judas y yo... Todos.

Cuando los brazos estuvieron clavados al madero, los soldados lo amarraron con sogas y comenzaron a tirar de él apoyándolo sobre el palo vertical, negro y tambaleante, que con la lluvia rezumaba sangre vieja de otros ajusticiados.

Centurión- ¡Epa, mis hombres, tiren duro! ¡Otra vez!

El madero, con el cuerpo de Jesús colgado de él, se fue elevan­do lentamente hasta que al fin encontró su enganche en la punta del otro palo, formando la «t» de la cruz.(4) Le pusieron una cuña de madera entre las piernas para aguantar el cuerpo. El verdugo buscó otra vez las herramientas, le dobló las piernas por las rodillas en ángulo, le cruzó un pie sobre otro y con pesados golpes de maza le atravesó un clavo más largo entre los huesos de los tobillos.

Centurión- ¡Ahora sí estás en tu trono, rey de los judíos!

Los soldados, riéndose, clavetearon por último la tablilla de cargos sobre la cabeza de Jesús. Habían terminado su trabajo. Ya podían ir a repartirse la ropa de los prisioneros y jugarse la túni­ca a los dados. Muy cerca de Jesús habían clavado a Dimas, el zelote. Y al otro lado, a un tal Gestas, también del movimiento.

Gestas- Yo no quiero morir... ¡no quiero! ¡Maldición, mal­dición!

Dimas- ¡Cállate, Gestas, no lo maldigas! Él luchó por lo mis­mo que nosotros. Oye, tú, Jesús, ¿qué pasó, compañero? ¿Qué pasó con tu Reino de Dios? ¿No dijiste que iba a llegar pronto?

Jesús- Sí... hoy... hoy mismo.(5)

Gestas- ¿Cómo ha dicho éste? ¿Hoy? ¡Ja!

Jesús- Ten confianza. Todavía estamos vivos. Dios no pue­de fallarnos. Hoy llegará su Reino... Hoy.

Hombre- ¿Qué ha dicho el profeta?

Mujer- Que el Reino de Dios llega hoy...

Hombre- Que el Reino de Dios llega hoy...

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