X hits on this document

670 views

0 shares

0 downloads

0 comments

170 / 310

Enseguida mi madre y Susana trajeron un jarro de caldo y un puñado de aceitunas. Nos sentamos a comer en silencio, con desgana. La tristeza de todo lo vivido el día anterior pesaba sobre nosotros como un fardo insoportable.

Juan- Marcos estuvo aquí hace un rato, cuando todavía estaba oscuro. Se volvió a ir. Dice que vendrá a mediodía con algo para comer.

Susana- Pues para el hambre que tenemos... Anda, María, un poquito de pan.

María- No, Susana, no puedo.

Santiago- ¿Y qué hay de nuevo por la ciudad?

Juan- Han encontrado a Judas... ahorcado.

Pedro- Pero, ¿qué dices, Juan? ¿Dónde?

Juan- En Getsemaní. Donde estuvimos la noche del jueves. Colgado de un olivo.

Magdalena- ¡Pero, Dios mío, ¿qué ha sido esto?! ¿Una pesa­dilla? ¡Maldita ciudad! ¡Juro por todos mis muertos que en lo que me queda de vida no vuelvo a poner las patas en esta ciudad del demonio!

Juan- Vamos, magdalena, tranquilízate. No conviene hacer bulla.

Andrés- Lástima con Judas... Era un buen compañero.

Santiago- No vengas ahora con lástimas, Andrés. El fue el culpable de todo.

Andrés- ¿Él, Santiago, él? Él fue un loco que se dejó engatusar, Dios sabrá por qué, pero él no fue el único culpable.

Juan- Los culpables ya sabemos quiénes fueron. ¡Que Dios los confunda a todos, canallas!

Pedro- Es verdad, pelirrojo. Con Judas hubiéramos terminado entendiéndonos. Era de los nuestros. Pero con esa pandilla del Sanedrín y esos perros romanos... Pero, ¿por qué no hicimos algo, por qué nos quedamos así, como imbéciles, con los brazos cruzados? Yo el primero, sí, sí, no me miren, yo el primero... ¡Maldita sea, no valemos ni cuatro ases, somos la basura de las basuras!

Natanael- No le des más vueltas, Pedro. ¿Para qué? Ya se acabó todo.

La lluvia incesante que había caído sobre Jerusalén el viernes inun­dó la pequeña azotea que daba sobre nuestro escondite. Desde por la noche, las goteras formaban charcos en el suelo.

Susana- ¿Por qué no rezamos, eh? En los momentos malos consuela mucho. Vamos a pedirle a Dios que vengan días mejores. ¿Eh, qué les parece? María, ¿quieres empezar?

Document info
Document views670
Page views670
Page last viewedSat Dec 03 10:47:06 UTC 2016
Pages310
Paragraphs4836
Words127592

Comments