X hits on this document

801 views

0 shares

0 downloads

0 comments

203 / 310

llegué a la orilla el primero. Detrás vinieron éstos, con la barca cargada de pescados. En el muelle, Jesús tenía preparada una fogata y estaba asando allí un dorado.(1) También había conseguido pan, yo no sé de dónde. Nos dijo que trajéramos algunos pes­cados para hacernos un buen desayuno.

Felipe- ¡Eh, compañeros, fíjense qué pesca! Ciento cincuen­ta y tres… ¡y de los grandes!

Pedro- Era Jesús: Hemos estado con él esta mañana mientras todos ustedes roncaban.

Zebedeo- Pero, ¿quién te va a creer a ti eso, embustero?

Pedro- ¿Cómo que quién me cree? ¡Que lo digan estos seis embusteros que estaban allí igual que yo!

Zebedeo- Estarían soñando. Después de toda la noche sin dormir...

Pedro- Váyase al muelle, Zebedeo, y mire las redes. Sanitas. Con tanta pesca, ¡y ni un agujero! Vaya y cuente los pescados si quiere. Ahí están los ciento cincuenta y tres, menos ocho que nos comimos.(2)

Tomás- Lo que de-decimos es verdad. ¡Jesús está vi-vivo!

Zebedeo- ¡Sí, si, y yo soy el rey de Babilonia! No me creo nada de eso. ¡O ustedes están locos o se han propuesto tomarnos el pelo a todos!

Rufa- Ay, viejo, no hable así. Uno nunca sabe... Los mucha­chos dicen las cosas con un aplomo que a mí se me engurruña el pellejo. Mire, Zebedeo, que Dios puede hacer esa maravilla y cuarenta más grandes que ésta. ¡Para algo es Dios, digo yo! Pedro, mi hijo, ¿y qué más pasó? Cuenta. Desayunaron con Jesús ¿y qué? ¿Qué les dijo?

Pedro- Lo que nos dijo... Bueno, digamos mejor, lo que «me» dijo. Cuando acabamos de desayunar habló claro y me dijo que de ahora en adelante yo era el jefe y que dispusiera de todo.

Santiago- ¡Eso no fue así, Pedro! ¡No revuelvas el agua para salir ganando!

Pedro- ¿Anjá? ¿Con que no fue así? ¿Y cómo fue entonces, pelirrojo?

Juan- Yo lo oí bien: Jesús te preguntó si podía contar contigo.

Pedro- Pues eso mismo, Juan. Y yo le dije: Pero, ¿cómo me preguntas eso? Tú sabes que sí. Claro que puedes contar conmigo. ¡Hasta la muerte, moreno! Y Jesús se puso contento, se le veía, porque él sabe que yo...

Juan- Claro que sabe que tú... Y por eso te lo volvió a preguntar otra vez. Lo mismo otra vez. Y otra vez. ¡Tres veces! Tres veces, ¿saben? Por algo sería...

Document info
Document views801
Page views801
Page last viewedThu Dec 08 08:45:10 UTC 2016
Pages310
Paragraphs4836
Words127592

Comments