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Vecino- Lo siento, José, pero tengo que decírtelo. El asunto apesta más que un queso rancio y mientras más tiempo pase, será peor.

José- Sin rodeos. Habla claro.

Vecino- Bueno, pues... que está esperando un hijo.

José- ¿Cómo has dicho?

Vecino- Que está preñada. Sí, así como suena. Y como todos sospechamos que tú no sembraste esa mata…

José- Pero no es posible, no es posible... Yo no puedo creer que María me haya hecho una cosa así.

Vecino- Pues créelo, muchacho. ¡Que si Noé no hubiera creído lo del diluvio, se lo hubieran comido los peces!

Boliche- ¡Al buen tiempo, José! ¿Y qué, compañero? ¿Ya te contaron el traspié de tu querida noviecita? ¡Ah, caramba, todas son iguales! ¡La que no cojea de una pata, cojea de las dos! ¡Ja, ja, ja!

José- ¡Cállate ya, Boliche!

Boliche- Pero no te preocupes, hombre, que también se la jugaron al pobre Oseas y, mira tú, ¡llegó hasta profeta! ¡Jajajay!

José- ¡Si no te largas ahora mismo, te rompo las narices!

Boliche- Está bien, hombre, está bien. «Si te ponen los cuernos... »

José- ¡Vete al diablo, desgraciado!

Boliche- ¡Que él te acompañe! ¡Jajajay!

¡Qué mal lo tuvo que pasar José! ¡Cada vez que me acuerdo de aquello me da como un remordimiento! Él me contó después que ese día se encerró en la casa y no quiso comer ni hablar con nadie.

Madre- José, hijo, ¿no vas a comer nada? José...

José- ¡No quiero nada! ¡Váyanse todos al infierno y déjenme en paz!

Estaba desesperado. Se tiró sobre la estera, cerró los ojos y trató de dormir.

José- ¡Descarada, ahora vas a saber quién soy yo! Muchas palabras bonitas y muchos arrumacos, ¡y ahora esto! Pero, prepárate, porque te voy a agarrar por los moños y te traigo aquí y te arrastro por la aldea. ¿O qué te crees tú? ¿Que por tu culpa voy a ser el hazmerreír del pueblo? Maldita sea, te voy a repudiar,(1) te voy a llevar en cueros frente a la casa de tu padre y le diré al viejo Joaquín: quédese con ella, se la devuelvo, ¡no quiero basura en mi casa! ¡Para que aprendas a respetar, que cuando uno da una palabra, la da. Y yo te dije que me quería casar contigo y tú me dijiste que también y ahora... ahora...

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