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María- Pues sí, la verdad es que los salmos antiguos tienen razón cuando dicen que al ir se va triste, y al volver, se viene cantando. Porque miren, cuando viajamos a Belén, José y yo íba­mos protestando y quejándonos por el lío aquel del censo que les conté. Y luego, cuando emprendimos el camino de regreso a Nazaret, ¡veníamos tan alegres por el recién nacido que traíamos en brazos!

Faltaban pocos días para Pentecostés, la fiesta grande de la cosecha. Sentados en el suelo, en el piso alto de la casa de Mar­cos, escuchábamos a María, la madre de Jesús, mientras ella rebuscaba en su memoria y nos contaba los primeros recuerdos de la vida de su hijo.

María- Uy, si hubieran visto el alboroto que se armó cuando lle­gamos con Jesús a la aldea. Bueno, con el niño, porque aún no tenía nombre, que todavía no lo habían circuncidado.

Ana- ¡Ay, qué cosita linda, señores, qué pimpollo de rosa, tan gordito!

Joaquín- Pues yo lo encuentro un poco flacucho, Ana, ¿no te parece?

Ana- Pero, ¿qué quieres tú, Joaquín? ¿Qué a una sema­na de nacido tenga los molletes de Sansón? Ahora hay que criarlo. María, mi hija, mucha teta primero, muchos gar­banzos después.

Joaquín- ¡Y ponerle al sol, que el calor le hace bien a los muchachos!

Ana- ¿De dónde te sacas eso tú, Joaquín? ¡Ay, qué hom­bre tan bruto éste! ¿Cómo vas a poner al sol a una criaturita tan tierna? Además, dime, ¿para que quiere más si está morenito como un pan sacado del horno? ¡Así me gustan a mí los muchachos, caramba, y no esos otros que nacen blancuzcos como las ranas! ¡Ay, mi morenito lin­do, dale un besito a tu abuela!

Mis padres estaban contentísimos y llenos de or­gullo con el nieto. Y a los vecinos les faltó tiempo para ve­nir a felicitarnos y también a fisgarle las narices al niño y averiguar a quién se parecía, ya ustedes se imaginan por qué.

Boliche- ¡Epa, déjeme echarle un vistazo al paisanito, a ver si está bien fabricado!

Susana-¡Caramba contigo, Boliche, que me estás apeñuscando!

Boliche- Bueno, compadres, yo lo que quiero saber es por qué nombre va a responder este angelito. Ustedes, los abuelos, ¿qué dicen? ¿Cómo se va a llamar el niño?

Ana- El abuelo no sé qué dirá, pero la abuela se soñó anoche con una paloma blanca y bellísima, una paloma que venía bajando del cielo…

Boliche- Y que traía una ramita de olivo en el piquito, como dice la historia.

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