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Cuando llegamos al recodo que llaman de los peregrinos, empezamos a cantar. Jerusalén brillaba ante nues­tros ojos. Las torres, las murallas, los palacios y, en medio de todo, el Templo, nos daban la bienvenida.(4) Nosotros, con los cantos antiguos de nuestros abuelos, le deseábamos a la ciudad de David la paz y la felicidad.

José- ¿Qué te parece, Jesús?

Jesús- ¡Yo nunca pensé que pudiera haber tantas casas juntas, papá!

María- ¡Vamos, vamos, que nos dejan atrás!

Fueron unos días muy buenos. Recuerdo que muchos galileos comimos juntos la Pascua en un albergue de Siloé. Jesús curioseó la ciudad de arriba a abajo con sus amigos, se metía por todos los rincones, hablaba con todo el mundo. Yo pensé entonces que, para ser campe­sino, nos había salido muy espabilado. El día que regre­sábamos a Galilea pasamos antes por el mercado.

Vendedor- ¡Pulseras, pulseritas, pa’las muchachas bonitas! ¡Señoras, llévense al norte un recuerdo del sur!

Nos quedamos un rato mirando los tenderetes de los vendedores. Creo que fue allí donde Jesús y sus dos amigos se separaron del grupo.

Jesús- ¡Pshh! ¡Oigan, vengan acá!

Tonel- ¿Qué pasa, Jesús, qué pasa?

Jesús- ¿Por qué no nos vamos al Templo? ¡Eh, Quino, ven!

Quino- Sí, sí, buena idea. ¡Corre, corre!

A aquellas primeras horas de la mañana no había tanta vigilancia en el Templo y, por eso, los muchachos encontraron el campo libre.

Jesús- Por ahí se va al altar en donde les cortan el pescuezo a las ovejas.(5) El otro día no dejaban pasar.

Quino- Yo creo que hoy tampoco. Mira ese tipo ahí...

Jesús- ¡Phss! Vamos a escondemos detrás de esas co­lumnas y cuando el guardia pase para el otro lado, nos colamos.

Casi sin darse cuenta, se habían metido ya en el atrio en donde sólo podían entrar los sacerdotes.

Jesús- ¡Pshh! No hagas ruido, Tonel.

Tonel- Mira, ahí está el altar. Vamos a verlo de cerca.

Jesús- Yo quiero tocar la piedra. ¡Vamos!

Quino- ¡Cuidado, Jesús, ahí viene un viejo!

Echaron a correr entre las columnas, pero el sacerdote corrió más que ellos.

Safed- ¡Así los quería atrapar yo! Pero, ¿qué atrevimiento es éste?

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