X hits on this document

813 views

0 shares

0 downloads

0 comments

42 / 310

Judas- Que esto ha sido un despilfarro, caramba. Saca la cuenta de los gastos. ¡Sólo con el perfume que ha comprado esa loca de María hubieran comido diez familias!

Santiago- ¡O más todavía! ¡Maldita sea, hemos hecho lo mismo que esos ricachones egoístas que tanto criticamos: banqueteándonos mientras otros pasan hambre!

Felipe- ¡Y tú el primero, Santiago!

Santiago- ¡Y yo el primero, Felipe, sí, y eso es lo que me da más rabia!

Judas- Mucha gente se habrá acostado hoy en Jerusalén con la tripa pegada al espinazo. Y nosotros, los que hablamos de justicia, aquí, atiborrados. Y, encima, ese perfume carísimo... Esa fue la gota que me llenó la jarra. A ti también, ¿verdad, Jesús?

Santiago- Vamos, moreno, desembúchalo. No, no te preocupes, que no se lo diremos a Lázaro para no ofenderlo. Pero reconoce que lo de esta tarde te puso la sangre hirviendo.

Jesús- Pues no, Santiago, a mí no.

Judas- ¿No nos vas a decir que estás de acuerdo con las comilonas y las mesas chorreando vino?

Felipe- ¡Y las patas de Jesús chorreando perfume! ¡Jajay!

Santiago- Yo no le encuentro la gracia, Felipe.

Judas- Ni yo tampoco. Es más, que me avergüenzo de haber es­tado en esta francachela.

Pedro- ¡Pues yo me apunto para la próxima, qué caray, que hacía tiempo que no me reía tanto ni bailaba con tantas ganas!

Felipe- ¡La próxima la van a preparar para Pentecostés, así que ya saben, compañeros, todos aquí como un solo hombre!

Santiago- Vendrás tú, ¡revolucionario de mantequilla! ¡Pero a mí no me vuelven a ver el pelo en esta taberna de manirrotos!

Jesús- Pero, Santiago, por favor, ¿a qué viene todo esto? ¿Qué fue lo que comieron Judas y tú que se les atravesó allá dentro? María ya lo dijo: un día es un día.

Felipe- ¡Y un día al año no hace daño, como dicen en mi pueblo!

Judas- Pues que lo digan en todo el país, si quieren. Pero eso mismo es lo que dicen los ricos. Y en un día se gastan los jornales de todo un mes de trabajo de un campesino y se quedan tan tranquilos.

Pedro- Mira, Judas, no le busques cinco pies al gato, que sólo tiene cuatro. Marta y María invitaron a todos los vecinos de Betania. La fiesta fue para todos. Nadie se quedó fuera. ¿Qué hay de malo en eso? ¿0 es que los pobres, por no tener, no tene­mos derecho a divertirnos? ¡Caramba contigo!

Document info
Document views813
Page views813
Page last viewedThu Dec 08 18:17:37 UTC 2016
Pages310
Paragraphs4836
Words127592

Comments