X hits on this document

943 views

0 shares

0 downloads

0 comments

9 / 310

Manasés- Bien, ya Nicodemo te habrá hablado de mí, Jesús. Esta es Sara, mi mujer.

Sara- Mucho gusto en conocerlos.

Nehemías- Yo soy Nehemías, magistrado del Sanedrín.

Persio- También se encarga del comercio de púrpura con el país de Tiro, je, je... Ahí donde lo ven, éste es el quinto hombre de Jerusalén empezando por arriba. ¡Tiene media ciudad en el bolsillo!

Nehemías- Esta es Melita, mi mujer.

Melita- ¡Ay, yo encantada! ¡Tenía muchos deseos de ver a un profeta así de cerca!

Manasés- Y aquí está Persio, doctor de la Ley. Estudió las Escrituras santas desde que tenía doce años y se las sabe de memoria, al derecho y al revés. ¡Ah, qué hombre éste, hasta en sueños recita los preceptos de Moisés!

Magdalena- Pues compadezco a su mujer...

Pedro- ¡Pshh! ¡Cállate, María!

Manasés- Bien, Jesús, nos gustaría ahora conocer a tus amigos.

Pedro- A nosotros nos conoce pronto. Yo soy Simón. Me dicen el tirapiedras. Este flaco es mi hermano Andrés. Y aquellos dos, el pelirrojo y el otro, son Santiago y Juan. Somos pescadores los cuatro y... bueno, eso.

Felipe- Yo, Felipe. Vendo cosas por ahí, con un carretón y una corneta. Aquí donde ustedes me ven, soy el primer hombre de Betsaida... ¡empezando por abajo! Y este calvo es Natanael, mi amigo. Tiene un taller de lana: ¡gana hoy y pierde mañana!

Natanael- ¡Felipe, por Dios!

Melita- Muy ocurrente, sí, muy ocurrente...

Siguieron las presentaciones y, cuando acabaron, mientras los cria­dos preparaban la mesa, las mujeres de los fariseos cuchicheaban entre sí, mirándonos de reojo y con risitas entrecortadas.

Melita- Ya se le veía en la cara que era ella... ¡la ramerita! ¡Qué desvergonzada! ¡Y atreverse a venir!

Sara- Dicen que se llama María.

Melita- No, querida, María se llama la madre del profeta.

Sara- Otra ramera será... porque ésta también se llama María. ¡Ten cuidado, si te descuidas, te levanta el marido en un pestañazo!

Melita- Qué va, ésa ya tiene bastante con su profeta. Dicen que Jesús la lleva a todas partes. Por algo será, digo yo.

Persio- Secretitos en reunión no son de buena educación.

Document info
Document views943
Page views943
Page last viewedMon Jan 16 20:09:03 UTC 2017
Pages310
Paragraphs4836
Words127592

Comments