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Moisés roció al pueblo con la sangre del sacrificio de novillos inmolados en el monte Sinaí y consagró a los israelitas como pue­blo de Dios (Éxodo 24, 1-8). En la teología cristiana, Jesús, con su vida entregada hasta el derramamiento de la sangre, inauguró una nueva alianza entre Dios y los hombres. Alianza porque la fe de los cristianos debe ser un compromiso. Nueva porque con Jesús todos los cultos y sacrificios de la religión antigua han quedado superados.

3. Israel y otros pueblos orientales creían que comer juntos unía a los comensales en comunidad. Comer juntos vinculaba a unos con otros y era signo de una fraternidad que permanecía más allá del momento de la comida. Cuando el que presidía la mesa bendecía el pan, para dar inicio a la comida, quedaba constituida la comunidad.

112- EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ

Aquella noche del jueves 13 de Nisán, la madre de Jesús y las mujeres se quedaron en la casa de Marcos, con las ventanas bien cerradas. Nuestra cena de Pascua había terminado precipitadamen­te. En los platos, sobre las esteras de paja, quedaban aún trozos de cordero y en las jarras brillaba el vino que no tuvimos tiempo de beber. Al enteramos de lo que había hecho Judas, salimos de allí con prisa, ocultándonos en las sombras.

Andrés- ¿Y ustedes creen que esos bandidos se van a acordar de nosotros? ¡Hip!

Pedro- ¡Diablos!, Andrés ha bebido demasiado.

Juan- Pues creo que Tomás le ganó...

Pedro- ¡Ciérrales el pico, Santiago! ¡Nos jugamos el pescuezo!

Marcos- ¡No corran, compañeros! ¡Sin formar grupo! ¡Péguense a las paredes!

Las calles estaban oscuras. Marcos, que iba delante con Jesús y Pedro, nos guiaba por el mejor camino, para no levantar sospe­chas. Dejamos atrás el barrio de Sión. Las casas en donde vivían galileos estaban aún encendidas y hasta la calle llegaba el canto de los salmos de la Pascua. Salimos de Jerusalén por la Puerta del Valle y bordeamos las murallas hacia el torrente Cedrón.(1) No había una nube. La luna llena, inmóvil, guardaba la noche en el centro del cielo.

Natanael- ¿No nos vendrán siguiendo, Felipe? Tengo miedo.

Felipe- Y yo también, Nata. Me parece que ésta no la contamos.

Natanael- Jesús dijo que ahora es cuando Dios meterá su mano por nosotros.

Felipe- Dios o los guardias, no sé quién llegará primero.

Con pasos sigilosos atravesamos el pequeño puente sobre el Cedrón. Casi al pie de la ladera del Monte de los Olivos, estaba el huerto de Getsemaní.(2) Allí tenía Marcos un pedazo de tierra que había sido de

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