X hits on this document

651 views

0 shares

0 downloads

0 comments

96 / 310

sus abuelos. Entre aquellos viejos y retorcidos árboles, cobijados en algunas grutas, pasaríamos escondidos la noche de Pascua.

Marcos- Compañeros, creo que aquí estaremos a salvo. Y antes de que canten los gallos nos pondremos en camino hacia el norte.

Jesús- Marcos, ya lo he dicho: yo no pienso volver a Galilea.

Juan- Pues si tú te quedas, Jesús, yo también.

Pedro- Vamos, Juan, no seas loco.

Juan- Vete al diablo, tirapiedras, yo creo que tenemos que...

Marcos- Basta. Ahora no es momento de discutir eso. Mira, moreno, tienes unas horas para pensarte bien lo que vas a hacer.

Juan- Bueno, yo me quedaré de guardia. Tengo una espada. ¿Quién se queda conmigo? ¿Tú, Pedro?

Pedro- Yo, Juan. Aquí está la otra espada. Y tú, Santiago, quédate a vigilar también.

Marcos- Eso, ustedes tres, de centinelas. No creo que pase nada, pero por si acaso. Los demás, a dormir por ahí entre las rocas, con un ojo cerrado y otro abierto.

Andrés- No, no, no... ¡hip!… Yo no me duermo sin que me digan dón­de se ha metido Judas. ¡Eso es lo que quiero saber yo!

Pedro- ¡Demonios, flaco! ¡Cállate de una vez y échate a dormir a ver si se baja el vino! Maldita sea, ¿dónde estará el iscariote? Eso es lo que quisiéramos saber todos.

A esas horas, Judas estaba en una destartalada casucha del barrio de Ofel, hablando con uno de los líderes zelotes.

Zelote- ¿A qué esperas, hombre? Barrabás ya está en acción, or­ganizando el asalto para mañana. Ahora te toca a ti. Ve donde el Sanedrín y haz bien la comedia. Por aquí hay que empezar. Lo demás, vendrá solo.

Judas- Me repugna hacer esto.

Zelote- Lo sabemos. Lo has dicho setenta veces. Y te lo creemos, hombre. Pero es el precio que tienes que pagar tú para que la revuelta estalle. Cada uno tiene su parte. Ya verás cuando ma­ñana Jerusalén despierte y sepa que agarraron al nazareno. ¡Será un día grande! No pararemos hasta echar de aquí a los romanos.

Judas- Y mientras tanto, delante de todos, yo seré el traidor.

Zelote- ¿El traidor? Cuando seamos libres, todos te agradecerán lo que hiciste. Anda, Judas, ve de una vez con el jefe de la guardia del Templo y diles que están en casa de ese Marcos.

Pedro, Santiago y yo montábamos guardia, con las espadas desenvainadas. La noche era fresca. Muy cerca de nosotros, escondidos entre las rocas, los demás habían conseguido atrapar el sue­ño.

Document info
Document views651
Page views651
Page last viewedFri Dec 02 18:44:39 UTC 2016
Pages310
Paragraphs4836
Words127592

Comments