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informe Proyecto Marca España

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ARQUETIPO ILUSTRADO (S. XVIII) País en decadencia Occidental, europeo

ARQUETIPO ROMÁNTICO (S. XIX) País no desarrollado Oriental, exótico

Integrista, fundamenta Intolerante Indolente Calculador, astuto, frío Avaro Toledo, Escorial Conquistador Católico Masculino Visión negativa…

lista

Anarquista, individualista Hipertolerante Hiperactivo Caliente, apasionado Generoso Sevilla, Granada Guerrillero Pagano Femenino Visión positiva…

Pero somos iguales, civilizados

Pero somos distintos, no civilizados

LA IMAGEN HISTÓRICA

Se pueden identificar dos arquetipos básicos en la construcción histórica de la imagen de España. De una parte el derivado de la Leyenda Negra y la decadencia del Imperio que concibe a España como un país europeo, arrogante y altivo, ineficaz y mal gobernado, intolerante y profundamente religioso, arquetipo que será retomado por los Ilustrados. Es el país de la reacción y el conserva- durismo extremo. Es la imagen que encontramos en Kant, Goethe, Montesquieu, Voltaire o la Enci- clopedia. Es una visión denigrante, pero positiva al menos, en el sentido de que todavía se nos evalúa con los estándares de un país europeo.

El segundo arquetipo deriva del romanticismo y concibe España como un país exótico y con carac- terísticas orientales, más premoderno que decadente, constituido por hombres y mujeres autén- ticos, amantes de la libertad inmediata y sin fronteras, apasionado pero incapaz de comporta- mientos racionales, fríos y civilizados. Con esta retahíla se pasa sin solución de continuidad desde comienzos del XIX a mediados del XX. Es una imagen amable, pero negativa porque se nos mide con un rasero distinto: justamente como “distintos”, como “no europeos”.

En definitiva, la Ilustración europea, que sigue bajo el influjo de la Leyenda Negra, tiene una imagen negativa de España, pero en realidad porque nos compara con sus países, de igual a igual, como otra parte más de Europa. El romanticismo, por el contrario, tendrá una imagen empática con España, pero situándonos como país exótico, distinto del resto de Europa. Hay por tanto entre ambas apreciaciones un cambio que creemos que se puede explicar con la ayu- da del concepto de “grupo de referencia”. En el primer caso la referencia de España es Europa, en el segundo lo exótico y desconocido, a la sazón, lo “incivilizado”. El cambio parece dar la razón a la hipótesis “"realista” que subordina la imagen del país al equilibrio de fuerzas inter- nacional. En la primera imagen España todavía jugaba un importante papel en el concierto de las naciones europeas. Tanto para los europeos como para los españoles mismos, el referente de España era Europa. La visión romántica coincide con el debilitamiento de España como potencia política, económica y militar a partir de mediados del siglo XVIII en favor primero de Francia y luego de Gran Bretaña.

Si el primer arquetipo se fija en figuras como el rey Felipe II, la Inquisición o la gravedad del caba- llero castellano y en sucesos como la expulsión de los judíos o las ejecuciones de los patriotas holandeses (y más tarde, de Ferrer, por ejemplo), pero continua hasta Tejero. El segundo se cen- tra en tipos como el bandolero o el guerrillero y, más tarde, el anarquista de comienzos de siglo

  • o

    el maquis comunista y en sucesos como la guerra de la Independencia o la guerra civil. La Guerra

Civil confirma la imagen de país premoderno, la imagen romántica de España, que sólo cambiará con la transición a la democracia. El cuadro adjunto contrasta los componentes fundamentales de los dos estereotipos.

Como veremos, todavía se puede rastrear la pervivencia de estos dos arquetipos de la actuali- dad, aunque en ámbitos distintos desde el punto de vista geográfico y cultural: el romántico domina en Francia, Alemania y Estados Unidos; el ilustrado tiene sólidas bases en Inglaterra y América Latina.

LA IMAGEN ACTUAL DE ESPAÑA

El libro hace un recorrido por los distintos aspectos de nuestra imagen. Se centra en el área en el que hay un mayor conocimiento, que es Europa, subrayando las similitudes entre los países, aunque no se pueden ocultar en algunos casos las diferencias, por ejemplo, entre la imagen inglesa, basada más en la imagen del imperio decadente (el conquistador y la Armada Invencible), y la imagen alemana, que se nutre del estereotipo romántico (Carmen y la Alhambra).

El estereotipo de los españoles

Los españoles, frente a otros pueblos, destacan en los aspectos expresivos y “cálidos” de la vida (emoción, vitalidad, ocio), frente a los instrumentales o “fríos” (eficacia, disciplina, trabajo). Es un país bueno para vivir, pero malo para trabajar, aunque no tanto como Italia u otros países latinos. Somos los “prusianos del sur”.

Los diversos estudios sobre estereotipos nacionales, como el de Noya/Lamo de Espinosa, 1996, demuestran que esas dos facetas de las imágenes de los países son difícilmente compatibles.

  • O

    se es lo uno o lo otro: tertium non datur. Aquellos países que ocupan las primeras posiciones

en los aspectos instrumentales (Japón, Estados Unidos, Alemania) ocupan las últimas posicio- nes en los ítems expresivos. Pero también viceversa: quienes ocupan las primeras posiciones en los expresivos (España, Italia, Grecia) ocupan las últimas en los instrumentales.

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